Foto: Yasel Nuviola Amador

Hoy encontré en el cristal
la frase que me escribiste
y en la que grande pusiste
la palabra amor.
Lo hiciste con tu lápiz labial,
como si en cada frase
que pronunciaran mis labios
los tuyos me besaran.
Bendito cristal que otra vez
sirvió para conectarnos así,
improvisada y locamente
como sus espectadores.
Que poder el que te embarga
para entrar a mi vida
sin más permiso que tu belleza.
Qué maravilla contienes
que conociéndote apenas
a mi mente vienes.
Hemos intercambiado solo
algunos dichos a través del cristal.
Vidas distintas nos separan.
Pero te siento cerca, muy cerca de mí.
Como si hubiésemos sido presentados
por la divina providencia
que me trajo tu presencia
a través del cristal.
Gracias a él entendí
que vivir es algo distinto
a repetir la rutina de los días
y padecer la soledad de las noches.