Foto: Yasel Nuviola Amador
Por qué al árbol de raíces longevas.
Tronco a prueba de vendavales.
Se le caen las hojas a raudales.
Se desprenden sus ramas nuevas.
   

Ramas que se marchan y relevas.
Ramales verdes, briosos y vitales
arrojados por otoños causales
a confines de otras cuevas.

Retoños que crecen y se empinan
para volar sueltos, plagados de fe.
¡Enfocando un mañana al horizonte!

Un espacio donde se aglutinan
ramas nuevas y viejas, lo sé.
¡Reinventando el futuro que afronte!