Autor: Antoine
de Saint-Exupery
Escritor de «Vuelo nocturno.»
Es un libro de amor y amistad.
Desear mucho algo es la única forma real
de poseerlo.
Los soñadores conocen la verdad de los
niños.
Desear es tener. Y tener es crear.
Todas las personas mayores fueron niños.
Pero pocos lo recuerdan.
Las personas mayores, a veces no
comprenden. Ellos siempre necesitan explicaciones.
Las personas no comprenden nada por si
solas. Y es agotador para el niño tener siempre que darles explicaciones.
Saltar sobre los pies. Repetir
dulcemente, como si fuera cosa seria.
Cuando el misterio es demasiado
impresionante, no es posible desobedecer.
Hacia delante no siempre se puede llegar
muy lejos.
Las personas mayores aman las cifras.
Los niños deben ser muy indulgentes con
las personas mayores.
El drama de los Baobabs (árboles grandes
como iglesias)
Cuando uno está triste, casi siempre
quiere ver la puesta del sol.
Animado por el sentimiento de la
urgencia.
¡Soy un hombre serio! Señor que jamás ha
aspirado una flor. Jamás ha amado a nadie. Jamás ha hecho otra cosa que sacar
cuentas. Y decirlo lo infla. Pero, no es un hombre. Es un hongo.
Mi flor está allÃ, en alguna parte.
Mis flores son tan contradictorias.
Para los reyes todos los hombres son
súbditos.
Si puedes juzgarte a ti mismo es porque
eres un verdadero sabio.
Los planetas que visita el principito
son: el planeta del rey, el del vanidoso, el del bebedor, el del hombre de
negocios, el del farol y el farolero, el del viejo señor que escribÃa enormes
libros, y el planeta tierra. Son siete planetas.
¡Es tan misterioso el paÃs de las
lágrimas!
Es preciso que soporte dos o tres
orugas, si quiero conocer las mariposas.
Los vanidosos no oyen, sino los
alabamos.
Las personas mayores son muy extrañas.
Tengo un oficio terrible.
El no ridÃculo: se ocupa de cosas ajenas
a sà mismo.
EfÃmero: Amenazado de pronta
desaparición.
Los hombres compran las cosas hechas. Y
como no hay mercados de amigos, no tienen amigos.
La palabra es fuente de malentendidos.
En la tierra encontró a la zorra que le
pidió que la domesticara.
Ustedes son bellas, pero están vacÃas.
No se ve bien sino con el corazón. Lo
esencial es invisible a los ojos.
El tiempo invertido por algo o alguien,
es lo que hace importante ese algo o alguien.
En la tierra todo es árido, salado,
puntiagudo y los hombres faltos de imaginación. Repiten todo lo que uno dice.
Los caminos van siempre a los hombres.
Domesticar: crear ligaduras.
No conocemos más que las cosas que
domesticamos.
Los hombres no tienen tiempo de conocer
nada.
Nunca se está contento donde uno está.
Sólo los niños aplastan sus narices
contra los vidrios. Sólo los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo por
una muñeca de trapo, y la convierten en algo muy importante. Y si se la quitan,
lloran. Los niños tienen suerte.
Lo que embellece al desierto es que
esconde un pozo en cualquier parte.
Todo lo que buscan los hombres podrÃa
estar en una rosa, o en un sorbo de agua.
Los ojos son ciegos. Hay que buscar con
el corazón.
Uno siempre se consuela.
Las serpientes son malas. Muerden por
placer.
Las cáscaras viejas no son tristes.
Cuatro espinas insignificantes para
protegerse del mundo, tiene mi flor.
No hizo apenas ruido. Cayó dulcemente
como cae un árbol.
La mirada de adentro para descubrir
cosas únicas.
Hacer un libro que mientras el lector
crece y lo lee en distintas etapas de su vida, encuentra un libro distinto.
«Hoy
la noche no tiene estrellas, y el desierto está oscuro. Yo busco un pozo que no
encuentro. Sólo hay serpientes. Reptiles que se arrastran y esperan el instante
oportuno para inocularme su veneno.» Adagio
Propio (AP)

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