Hijos del olvido
Y reduje
las miradas internas
para ver con claridad
el agua de mar
que se desplazaba,
suavemente,
entre las partes duras
del cuerpo que habito.
Más allá,
una figura
envuelta en la quietud
de la inmensidad.
En el mutismo sano
de la naturaleza.
De ese tiempo
que a veces
olvidamos vivir.
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