No sé adónde quieres llegar con tus manías y esa cara delirante, pero lo quiero saber. Apenas nos conocemos. Somos tan sólo dos locos que comparten un lugar con otras personas. No obstante me encienden las ganas. Siento el empuje de tus trazos y el misterio que rodea a mis palabras. Quizás sea por la esencia que nos atrae. Ella va envuelta entre flashes, preguntas y respuestas... dedicatorias firmadas.
Algunos paparazzis toman fotografías. Dicen que tu bigote no compite con mi nuez de Adán, ni tus esbozos con mis letras, ni tu flacidez con mi virilidad. Pero lo quiero ver. Prefiero que encarnes el cuadro multicolor que me mostraste colgado en estas paredes. Yo por mi parte te contaré otra historia del personaje que humedece mi sexo y confunde a la realidad. Así podremos estar nuevamente los dos. De pie o acostados; exhaustos por el ejercicio del placer. Eso sí, exorcizando los demonios del alma más que los del cuerpo. Aunque para algún retorcido parezca lo contrario. De todas formas me da igual.
No sé adónde quieres llegar con tanto arte en esta galería improvisada. Pero te ofrezco mis textos para enajenarnos de los días y revolcar nuestros sentidos desnudos. Como dos criaturas ingenuas acabadas de nacer.