Quisiera recordar lo que enterré
para aliviarme: soledad, locura… tristezas. Tan cerca y por qué más lejos.
Distante al alcance de mis manos. Quisiera mojar tus labios, creer un sueño contigo:
inmortal, descubrir los deseos perdidos. Hay sombras en ojos claros, pupilas
que avivan la fe.
AnsÃo un suspiro delirante con tu
esencia a poca luz. Sábanas abrazando nuestros cuerpos. Almas desnudas de gozo.
Quisiera enredarme en tus rizos
con su olor. El perfume de curvas intensas, ondas del presente en el ayer. Trucos
del deseo sumergidos en el misterio del mañana. Como una droga para curar las heridas,
y que sobre ellas florezca el instinto, la emoción de un sentido asustado por
su fuerza impredecible.
Quisiera que no temieras por esos
latidos en tu pecho, su libertad, la manera de decirte que aparezco para matar
tu sed con mi saliva. Y saber que en ellos pongo mi vida como fianza, como un
testamento anti monotonÃa donde heredas mis ganas de existir.

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