Un rostro mustio. -¿Sientes eso? ¿Lo ves? Brazos pinchados por agujas. -Piensas que estoy loca. La piel lisa. -Detente un segundo. Mira. Pies descalzos, una sonrisa. -¡Escucha la voz!. El cuarto con barrotes blancos, la cama sola, sin luz. -Cree en ti.