Espacio de paredes ásperas y cemento seco. 

De hileras enumeradas y filas interminables. 

Gracias al repunte,

lugar donde el silencio se encapricha.

Y te grita lo que eres

y lo que serás

y lo que te llevas,

lo que nunca hiciste.

Gracias al virus.

Gracias a la muerte.