Quiero cultivar
en mi patio
la rosa blanca
que de niño
el Maestro me
enseñó.
Mas querer no
es suficiente.
Menos en esa
zona gris
donde el rÃo se seca,
la tierra ya es
infértil,
emigran las
aves.
Se alejan de
aquel otoño
de obstinación
suicida.
Por eso ahora
en mi patio
el cultivo no es tanto
de rosas
blancas,
sino de inteligencia y valor.

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