“La fuerza para mover una sociedad

también es la segunda ley de Newton.

La ley del movimiento: F=m*a”

 

Si la acumulación ilimitada de capital es la esencia del Capitalismo, y hoy el motivo para trabajar, vivir, y ser reconocido como una persona “exitosa”, recae en tener cada vez más dinero, menospreciando los valores y las cualidades humanas, entonces el mundo está condenado a desaparecer; porque en nombre del progreso y la abundancia material nos estamos deshumanizando. Porque en busca de ese desarrollo descontrolado, quemamos hasta las propias naves que nos trajeron aquí: la vida en el plano individual, y el planeta en el orden colectivo. Quizás, ahora no seamos conscientes de un absurdo tan letal. Pero, el tiempo se encarga de regresarnos a la esencia del todo. Aunque sea en el minuto final. Lástima que, de ocurrir en ese instante ya no tendremos eso, lo más preciado del ser: el tiempo.

Para ubicarnos precisamente en tiempo y espacio, podemos decir que este es el extremo derecho.  

Por el contrario, si se intenta hacer algo distinto. Cambiar, por ejemplo, la lógica cuantitativa neoliberal hacia un enfoque más cualitativo, con propósito de justicia. Restarle peso al dinero para dárselo a lo Social, apuntando así a un equilibrio entre cuerpo y alma, de equidad y buen vivir. En nombre de esa armonía deseada, y bajo la inmensa fuerza del extremo derecho a su favor, debe tenerse cuidado, para no parar por la descapitalización y el exceso de idealismo en el extremo opuesto. El de la pobreza extrema material, y también la pérdida de valores humanos. Tal vez, tampoco seamos conscientes de este sinsentido. Pero no importa, en este caso el mismo tiempo realiza un cometido similar al anterior.

Podemos afirmar entonces que este es el extremo izquierdo.

Esto también nos lleva a la conclusión de que un polo con carga positiva y el otro con negativa se atraen; traduciéndose aquí como que ambos extremos en algún momento podrían llegar al mismo punto, la autodestrucción.

Dos fuerzas poderosas que, como vectores opuestos, tiran en sentido contrario. Y en el medio de las dos, expuesto a la tensión, el hombre. Moviéndose hacia un campo o el otro según la correlación. Tanto en el plano físico como el mental. El espacio ya es el mismo gracias a la Globalización e internet. Dos fuerzas que antes nivelaron sus magnitudes, sin variar los sentidos, y casi se invalidan –desaparecen-. Después la de izquierda fue cayendo, por la pérdida de masa –la humanidad-, y por su desaceleración –falta de capital-. En este momento está disminuida, pero no vencida.

Siguen opuestas las direcciones. El vector derecho se impone y arrastra en su sentido a una parte importante de la masa. Su resultado indica que se extrema. Al izquierdo, intentando sobrevivir y mantener su dirección a toda costa, parece ocurrirle lo mismo. Modestamente, creo que ambos deben rectificar la fórmula. Todavía más, si ya sabemos cuan malos suelen ser los extremos; si se quiere llegar a un resultado balanceado de sus fuerzas.     

Aclaración: La Segunda Ley de Newton en la cosa social, y específicamente para este trabajo, la representamos de la siguiente manera:

Comprobemos el funcionamiento de esta fórmula:

La masa (m): Lo Social. La humanidad con sus valores y desafíos nunca será igual a cero (0). A no ser que el mundo y la sociedad se extingan. Y en ese caso tampoco habría fuerza. Cuanto más podría reducirse es a la mínima expresión (1). Y aquí el vector de fuerza apuntaría casi por completo hacia la derecha; por la aceleración (a) que impregna el Capital y la lógica basada en su acumulación.

La aceleración (a): El Capital. El dinero y la mercancía tampoco serán iguales a cero (0) en algún momento. Sería idílico pensar que los bancos internacionales, las relaciones de intercambio usando algún tipo de dinero, y la economía de mercado desaparecerán por completo mientras viva el hombre. A no ser que el propio hombre evolucione hacia una especie de Comunismo Superior. Una utopía. Aquí también, cuanto más podría reducirse es a la mínima expresión (1). Y el vector de fuerza apuntaría casi por completo a la izquierda; producto a la masa (m), al pueblo con sus conquistas sociales, y la prevalencia de la humanidad –los valores humanos-.

Como bien refleja la fórmula, para que haya fuerza deben coexistir ambas variables. Una le da vida a la otra. Una depende de la otra, aunque sea en su mínima expresión. El juego está en quien es mayor para dar sentido y prevalecer.