Ser individuo no es desandar aislado por ese camino solitario donde todos somos lobos de nuestros semejantes, donde pierden muchos para que ganen pocos, donde no hay valor más allá del dinero. La individualidad se trata de resonar entre todos, de ser sujetos y no objetos controlados por cosas, de crecer mutuamente mientras se construye en armonÃa, no una sociedad de desarrollo artificial y autodestructivo, sino una comunidad de bienestar orgánico y saludable.
Este es el único camino posible para la propia salvación del ser humano. Otra cosa es ya la barbarie y el caos.
Resulta simple, y ¡urgente!: si no aparece el hombre consciente desaparece la humanidad.

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