El mundo se ve como eres y no como es.

Es tu mente el prisma que define los colores de sus días.

Y el prisma, como todo en este mundo, cambia.

Lo correcto es que tal cambio sea libre, natural.

Pero pasa que es controlado, artificial.

La herramienta de control se nombra “Tecnología”.

Un eficaz instrumento disfrazado de libertad.