El análisis de Jorge Elbaum expuesto en el sitio: https://estrategia.la/, el 5 de septiembre del 2024, sobre las sanciones contra la empresa X dispuestas por Brasil ofrece un interesante paralelo con la situación de Cuba en el contexto actual de la región, especialmente en relación con las políticas tecnológicas y el poder de las grandes plataformas digitales. La reflexión de Elbaum se puede ajustar a la situación cubana, donde el acceso y control sobre plataformas globales se cruza con cuestiones de soberanía nacional y la lucha contra la hegemonía imperialista.

En primer lugar, el bloqueo a la red social X en Brasil por parte del Supremo Tribunal Federal (STF) se presenta como una «práctica soberana» que desafía la lógica neoliberal y neocolonial impuesta por las grandes empresas tecnológicas. Este tipo de medidas, según Elbaum, no solo responde a un enfrentamiento con los intereses de Estados Unidos, sino que se inserta dentro de una disputa más amplia por el control de la información y las narrativas globales. En el caso de Cuba, donde el acceso a plataformas internacionales como Twitter (ahora X), Facebook, Google, y YouTube está altamente restringido por las políticas de bloqueo de Estados Unidos, la crítica a estas plataformas como agentes del imperialismo se vuelve aún más relevante.

Cuba ha sido durante años objeto de una guerra económica y mediática, que incluye el bloqueo de servicios y la manipulación de las plataformas digitales para aislarla del resto del mundo. A pesar de los esfuerzos por parte de la isla para promover la creación de redes sociales y plataformas nacionales, el dominio de empresas como Meta, Google y Twitter sobre el acceso a la información y la comunicación sigue siendo un desafío. En este sentido, el ejemplo de Brasil puede ser visto como una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de desarrollar infraestructuras digitales locales que respondan a las realidades y necesidades específicas de los países de América Latina y el Caribe, incluidas naciones como Cuba.

Además, Elbaum señala que las grandes plataformas tecnológicas, con su poder económico y político, tienen la capacidad de influir sobre las sociedades al imponer una «guerra cognitiva», utilizando algoritmos y redes sociales para manipular la percepción pública y limitar la capacidad de los pueblos para pensar de manera independiente. Este fenómeno también afecta a Cuba, donde las restricciones externas y la constante presión mediática desde plataformas controladas por intereses extranjeros impactan la percepción internacional sobre la realidad cubana, contribuyendo a la desinformación y la polarización de la opinión pública global.

Por otro lado, el análisis de Elbaum sugiere que países como Rusia y China han logrado crear sus propias plataformas y redes sociales que no dependen de los grandes conglomerados tecnológicos de Occidente. Cuba, en este contexto, podría encontrar inspiración en esos ejemplos para fortalecer su soberanía digital. La creación de plataformas digitales nacionales o regionales, que operen con algoritmos diseñados y gestionados por gobiernos soberanos, permitiría a Cuba y a otras naciones de la región reducir su dependencia de empresas extranjeras y recuperar el control sobre sus espacios de comunicación.

En cuanto a la confrontación con la hegemonía estadounidense, Elbaum destaca el papel de figuras como Elon Musk, quien, al frente de empresas como X y Starlink, ha mostrado abiertamente su inclinación hacia la derecha global y la defensa de intereses corporativos alineados con la política exterior de EE. UU. Esto resuena en Cuba, donde la lucha por la autodeterminación se ha visto obstaculizada, en parte, por las estrategias de manipulación mediática y los bloqueos tecnológicos impulsados por actores globales que buscan frenar la influencia de países del Sur Global, como Cuba.

Finalmente, las medidas adoptadas por Brasil contra X son una muestra de cómo los países latinoamericanos pueden desafiar el poder de las plataformas tecnológicas, sin que esto implique necesariamente un rechazo a la tecnología en sí misma, sino una demanda por mayor soberanía digital y control sobre la información. En el caso cubano, avanzar hacia una estrategia similar, que incluya tanto la creación de infraestructuras digitales locales como la presión para modificar las prácticas de las grandes tecnológicas, podría ser un paso importante hacia la preservación de la independencia frente a los intereses imperialistas y la defensa de los valores soberanos.

 

Enlace del artículo original de Jorge Elbaum: https://estrategia.la/2024/09/05/elbaum-y-la-guerra-cognitiva-que-buscan-las-grandes-tecnologicas-en-america-latina/