Adónde me llevan los pasos,

a veces parecen cansados de tanto desandar

y se detienen, cambian el rumbo, desisten

de hundir huellas en un aire sacudido por el viento.

Creo que el sentido es la ilusión,

o un horizonte que reaparece y se reinventa

o un poema nacido en un instante de emoción.

Tal vez nacer, vivir y morir es simplemente el sentido,

sin tanto miedo ni egolatría

cargando de banalidades el alma.

El sentido debe ser mucho más, tiene que serlo.

Debe ser complejo en el fondo, simple a la vista

según las ideas que quieran entenderlo.

Él debe poner a cada uno en su lugar,

sabiéndose lleno de propósitos, de misterios y fe.

Pero pasa que mi sentido es distinto.

Lo descubro de noche escribiendo versos.

Lo despido en el día regresando al mundo.

Y me siento a esperar que vuelva, aliviado,

entre pasos renovados de redención.