No es evitar conflictos pasivamente.

Es potenciar la mente con inteligencia y maniobra

para expandir “la obra” sin batalla directa.

La campaña perfecta es emboscar a la sombra

con manipulación, desinformación, desmoralización

o cualquier otra CIÓN que acabe en destrucción.

Destruir al enemigo conociendo a fondo sus pasos.

Destruir al enemigo manipulando su entorno.

Destruir al enemigo confundiendo y desbordando.

Destruir al enemigo rompiendo voluntades de lucha.

Forzar a mucha historia a atentar contra sí misma.

Forjar al soldado pesimista hasta con su reflejo.

Dejar el cuerpo perplejo y al corazón perdido.

Minar al pensamiento herido con el desorden de sus actos.