Si la derecha se fortalece es porque la izquierda
se debilita.
Si la derecha vence es porque la izquierda
pierde.
Y nada de eso puede pasar mĂĄs, porque la izquierda es la Ășnica esperanza del pueblo.”
Debemos comprender que los éxitos de la
derecha surgen inevitablemente del debilitamiento de la izquierda, y que, la
izquierda es la Ășnica que puede ofrecer soluciones al pueblo. Esta cuestiĂłn
toca varios aspectos fundamentales de la competencia polĂtica contemporĂĄnea,
principalmente en el contexto de una lucha ideolĂłgica entre dos bloques polĂticos
opuestos. La izquierda se posiciona como la reivindicaciĂłn de una sociedad en
el cual ella realmente sea la protectora de los intereses populares frente a la
agenda neoliberal y elitista de la derecha.
Existe una relaciĂłn directamente
proporcional entre el avance de la derecha y el retroceso de la izquierda, lo
que implica que, en el terreno polĂtico actual, el Ă©xito de un bloque
ideolĂłgico no puede producirse sin el debilitamiento del otro. En una
democracia polĂtica, los recursos (voto, apoyo social, representaciĂłn
parlamentaria, etc.) tienden a ser limitados, generando una competencia por el
poder. Por tanto, el auge de la derecha podrĂa ser percibido como una
consecuencia directa de un vaciamiento de apoyo hacia la izquierda, reflejando
un cambio en las preferencias ideolĂłgicas de la poblaciĂłn.
En no pocos paĂses la alternancia entre
gobiernos de izquierda y derecha refleja precisamente esta dinĂĄmica. Por
ejemplo, en Brasil, el ascenso de Jair Bolsonaro en 2018 se produjo en un
contexto de desacreditaciĂłn de los gobiernos de izquierda representados por el
Partido de los Trabajadores (PT). La corrupciĂłn interna y la crisis econĂłmica en
medio de la administraciĂłn de Dilma Rousseff contribuyeron a la erosiĂłn del
apoyo a la izquierda, facilitando el terreno para el avance de Bolsonaro y su
plataforma ultraderechista.
En Europa, la crisis econĂłmica de 2008
exacerbĂł las tensiones polĂticas, favoreciendo el ascenso de partidos de
derecha populista, como el caso de España con VOX. Esta agrupación logró
capitalizar el descontento popular con el sistema polĂtico tradicional y el
gobierno socialista del PSOE, especialmente durante la crisis interna de
Podemos y su relaciĂłn con el gobierno de Pedro SĂĄnchez.
SegĂșn las encuestas de 2018 y 2019, los niveles de apoyo a la izquierda en Brasil cayeron significativamente en comparaciĂłn con los de los años previos, mientras que el apoyo a la derecha creciĂł exponencialmente con la candidatura de Bolsonaro. Durante las elecciones presidenciales de 2018, Bolsonaro obtuvo aproximadamente el 55% de los votos en la segunda vuelta, mientras que el candidato del PT, Fernando Haddad, solo alcanzĂł el 45%. Este cambio reflejĂł claramente cĂłmo el debilitamiento de la izquierda abre espacio para la consolidaciĂłn de su contrario.
Una relaciĂłn de suma cero, como la existente entre los bloques ideolĂłgicos de izquierda y derecha, sugiere que el fortalecimiento de uno implica necesariamente el debilitamiento del otro. En un sistema democrĂĄtico donde las ideologĂas compiten por el apoyo popular, la polarizaciĂłn da lugar a un escenario en el cual el fortalecimiento de un bloque es a costa del debilitamiento del otro. Esta situaciĂłn de polarizaciĂłn se observa en paĂses donde a medida que la izquierda pierde apoyo popular y cohesiĂłn interna la derecha se fortalece.
En Francia, el ascenso del Frente
Nacional (ahora conocido como Rassemblement National) de Marine Le Pen se
produjo por la crisis de la izquierda socialista. Tras la elección de François
Hollande en 2012, las promesas de cambio y progresismo de la izquierda se
vieron rĂĄpidamente opacadas por una serie de desaciertos econĂłmicos y sociales,
permitiendo la apariciĂłn de una alternativa de derecha populista que aprovechĂł
el descontento popular. SegĂșn las encuestas realizadas por el Instituto CEVIPOF
en 2017, el apoyo al Frente Nacional de Le Pen aumentĂł de manera constante
durante los años previos a las elecciones presidenciales de 2017, alcanzando el
21.3% en la primera vuelta. En contraposiciĂłn, el Partido Socialista, que habĂa
gobernado bajo Hollande, sufrió una pérdida dråstica de apoyo, quedando en un
distante 6.4% en la primera vuelta.
Un ejemplo adicional lo constituye la
fragmentaciĂłn de la izquierda en Italia, con el declive del Partido DemocrĂĄtico
(PD) y el crecimiento de partidos como la Liga Norte, que encabezĂł Matteo
Salvini, y Fratelli d’Italia, lo cual dio paso a un gobierno de coaliciĂłn de
derecha en 2018.
Es asĂ como la victoria de la derecha es
directamente proporcional a la derrota de la izquierda, implicando que las
elecciones y cambios de poder reflejan una competencia directa entre ambos
bloques. En situaciones de polarizaciĂłn, la derrota de la izquierda no solo
implica una pérdida de poder, sino también una victoria simbólica para los
ideales de la derecha.
Uno de los ejemplos mĂĄs emblemĂĄticos de
esta dinĂĄmica se encuentra en Chile, en el golpe de Estado de 1973 que derrocĂł
al gobierno socialista de Salvador Allende y dio paso a la dictadura militar de
Augusto Pinochet. Este evento es uno de los casos mĂĄs claros de cĂłmo la derrota
de la izquierda (en este caso, un gobierno elegido democrĂĄticamente) permitiĂł
el ascenso de una dictadura de derecha. MĂĄs recientemente, la elecciĂłn de
Mauricio Macri en Argentina en 2015 representĂł una clara derrota de los avances
del kirchnerismo y del modelo econĂłmico y social propuesto por los gobiernos de
Néstor y Cristina Kirchner.
Los resultados en las elecciones argentinas de 2015 muestran cĂłmo la elecciĂłn de Macri fue vista como un rechazo a los gobiernos de izquierda que habĂan dirigido el paĂs durante mĂĄs de una dĂ©cada. En la segunda vuelta, Macri obtuvo el 51.3% de los votos frente al 48.7% de Daniel Scioli, candidato del kirchnerismo, evidenciando un giro hacia la derecha en la inducciĂłn del electorado.
Y nada de eso puede pasar mĂĄs, porque la izquierda es la Ășnica esperanza del pueblo. Esta afirmaciĂłn refleja una declaraciĂłn de urgencia, sugiriendo que los fracasos de la izquierda y el fortalecimiento de la derecha son situaciones insostenibles. Hoy mĂĄs que nunca, la izquierda como la Ășnica respuesta posible para las clases populares, en contraposiciĂłn a una derecha que se asocia con intereses elitistas y neoliberales.
Diversos movimientos de izquierda se han
convertido en los defensores de los intereses del pueblo, demostrando que la
desigualdad social solo puede ser combatida mediante polĂticas progresistas. La
RevoluciĂłn Cubana de 1959, donde Fidel el movimiento guerrillero forjaron un
sistema socialista mĂĄs justo y equitativo para la poblaciĂłn cubana, a pesar de tantas
campañas y bloqueos, es un ejemplo concreto de eso. En América Latina, el
gobierno venezolano que iniciĂł Hugo ChĂĄvez continĂșa siendo la Ășnica opciĂłn
viable para un pueblo empobrecido por dĂ©cadas de polĂticas neoliberales y corruptas.
Sin embargo, la izquierda contemporĂĄnea
enfrenta varios desafĂos. Su fragmentaciĂłn interna, las luchas ideolĂłgicas y pĂ©rdida
de respaldo popular en algunas regiones del mundo han complicado la posiciĂłn de
los partidos de izquierda, cuestiones que deben analizarse mĂĄs en profundidad y
actuar segĂșn las circunstancias para retomar la ofensiva en favor de los mĂĄs humildes.

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