Hoy amanecà entusiasmado con las ganas de vivir. Me siento un iluso emocionado porque conocà la sobriedad de un Dios anónimo. Un genio oculto que tensa cuerdas, acaricia teclas y siente las notas expandidas con sus blancas manos a los 71 años de edad. Él me mostró sin percibirlo, las pequeñas grandes cosas que se esconden tras el silencio de la existencia. Me señaló entre lÃneas los superficialÃsimos desbandados e incomprensiones ciegas que corrompen sutil al mundo y arrancan tenue el amor.
Herramientas desgastadas por el tiempo y el uso esmerado sobre las partes del piano. OÃdo musical perfecto. Sensaciones e instintos refinados por una vida sin luz. Improvisador de melodÃas sinceras aprendidas con el oficio liberador de afinar. Escasa cabellera de plata, rostro alargado y estatura pequeña, contorneando una estampa piadosa. Espejuelos oscuros para resguardar pupilas añorantes y sobre la cola del instrumento agradecido, su bastón. El mismo sostén de caminos sin horizontes visuales. Su acompañante fiel por los senderos que le revelan los ojos del alma.
Es digno y seguro haciendo lo que aprendió de niño; después que la noche eterna le arrebató la maravilla del sol. Orlando afina formas de decir, haciendo. Percibe la presencia de un espÃritu cercano y cree en la divinidad de los seres que cimientan su esencia en la fe. Sorteando perturbaciones sin derrumbarse, me afirmó que lo conduce algo… ¡O alguien! Confesó que su ritual más preciado es respirar. Lo hace sentido y hondo para ensancharse la perseverancia y estrechar a la calamidad. Mientras, señales suaves se deslizan entre sus labios. Casi siempre con un significado hondo. Casi nunca sin una mÃstica en calma.
Siente y mide a las personas con la sensibilidad del tacto en la distancia. Sabe hacerlo como pocos, porque solo los elegidos pueden ser como él. Anónimamente popular. Querido y respetado por muchos. Solo en su espacio familiar. Ausente en otras miradas. Presente en los recuerdos que lo llevan a soñar despierto con la utopÃa de un dÃa volver a ver.

0 Comentarios