Titán es un niño
que no para de soñar ni piensa en lo que hace. Algunos dicen que es por su
edad. Él tiene el cuerpo delgado, la imaginación obesa. Una virtud que no abunda
en los adultos «normales».
Hoy despertó temprano
y anda con un juguete. Aunque no puede ir a la escuela. Nunca ha podido hacerlo.
A pesar de eso está calmado en su habitación del tercer piso, más sereno de lo
habitual, distinto.
Los que no lo conocen se alarman cuando lo ven así como ahora, sentado en un sillón con la boca medio abierta y la cara embarrada de saliva. Por la nariz le salen secreciones, y a veces cierra los ojos como si le molestara la luz. Pero no suelta ni un segundo el juguete. Al contrario, agarra con más fuerza el hilo que sostiene su entretenimiento suspendido en el aire. Con el otro brazo intenta atraparlo pero no puede. Entonces ciñe el rostro y le da un tirón. Tiene la mirada fija en su objetivo. De repente balbucea unos sonidos inentendibles y empieza a pestañar. El viento entra por una ventana abierta y el juguete se mueve. El niño sonríe. Ríe de una forma incontenible hasta que llora. Luego intenta otra vez tocarlo con una mano. Con la otra lo aguanta. Aún el juguete está en el aire y el pequeño lo quiere junto a él. Por eso mueve la cabeza, grita y tira del hilo. Pero lo hace de tal forma que el cordel se rompe, y el juguete se eleva. Empieza a alejarse con su verde color mientras Titán lo mira ido de razón. El globo se escapa. El niño se para. El juguete sigue volando. El ingenuo corre para alcanzarlo. El globo choca en la ventana… y sale hacia el jardín. Titán no quiere que se vaya… y se lanza tras él.
Los que no lo conocen se alarman cuando lo ven así como ahora, sentado en un sillón con la boca medio abierta y la cara embarrada de saliva. Por la nariz le salen secreciones, y a veces cierra los ojos como si le molestara la luz. Pero no suelta ni un segundo el juguete. Al contrario, agarra con más fuerza el hilo que sostiene su entretenimiento suspendido en el aire. Con el otro brazo intenta atraparlo pero no puede. Entonces ciñe el rostro y le da un tirón. Tiene la mirada fija en su objetivo. De repente balbucea unos sonidos inentendibles y empieza a pestañar. El viento entra por una ventana abierta y el juguete se mueve. El niño sonríe. Ríe de una forma incontenible hasta que llora. Luego intenta otra vez tocarlo con una mano. Con la otra lo aguanta. Aún el juguete está en el aire y el pequeño lo quiere junto a él. Por eso mueve la cabeza, grita y tira del hilo. Pero lo hace de tal forma que el cordel se rompe, y el juguete se eleva. Empieza a alejarse con su verde color mientras Titán lo mira ido de razón. El globo se escapa. El niño se para. El juguete sigue volando. El ingenuo corre para alcanzarlo. El globo choca en la ventana… y sale hacia el jardín. Titán no quiere que se vaya… y se lanza tras él.

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