Las preguntas o adivinanzas con más de un sentido, las picantes de verdad, atraen a las personas. Más si se lanzan al aire, en medio de un programa radial. Aunque vale destacar que sólo no es con esto. La razón de ser escuchados, conocidos y útiles, sobre todo eso, es una buena razón para que el teléfono del estudio esta mañana no parara. Ni los mensajes al celular y nuestros perfiles en las redes sociales. La gente quiere sentirse parte de algo, demostrar su experiencia en otros temas. La sapiencia popular puede obtener resultados de un vuelo superior.

A pesar de la necesidad que devora al tiempo de estos días, las personas muestran interés cuando se les mueven los deseos. Es un principio natural. El cerebro reacciona ante un estímulo, y los sentidos responden, casi siempre, a la par de su incentivo. "¿Qué es lo primero que se seca la mujer?". Fue la interrogante dicha en vivo. Las risas en cabina, como si viéramos un filme subidito de tono, fueron incontenibles. Aparecieron porque sí. Sonrisas y movimientos de ojos, cejas y neuronas, ante la ocurrencia del oyente. Quizás parecida a la imagen que ahora te viene a la cabeza. Es sencillamente el ingenio de la gente. No hay nada más original. ¡Imaginación! Buscarle las cosquillas a la "cosa". Esa que puede disfrazarse de cualquier idea. Pero la forma es esencial. Si no entra por los sentimientos, apoyado con el gusto y sus piscas de humorismo, es difícil convencer, o mejor, sumar al propósito de alegrar la vida. Hacer el viaje ligero de equipaje, como expresa un sabio del Uruguay.
La respuesta a dicha pregunta, como a tantas otras en este mundo circundante, está a la vista de nosotros. O, mejor dicho, del oído si hablamos de la radio. Es sólo cuestión de pensar, más allá del enfoque paralelo, la apatía o el estrés. Se trata de un líquido común para los cubanos, todavía. Una respuesta sencilla, aunque no por eso fácil. A veces lo más simple se torna complejo.
La respuesta querido oyente, amigo, lector es... Tal vez aún no la sepas. Es... Quizá sí. ¿Lo sabes? Algo curioso antes. El primero en acertar, y uno de los pocos que lo hizo, fue un hombre.
¡El agua! Así como lo oyes o lo lees. Esa es la respuesta.
Déjame saber si adivinaste. O de lo contrario, qué pensaste. Me interesa sumar tus ganas.