La muñeca al fondo esperando el momento en que vuelva su dueña…

- ¿Qué voy a hacer ahora? –Pregunta la niña en silencio-.

Nadie, como es normal, la escucha.

-  La casa, mi cuarto de nuevo…

- ¿Hasta cuándo señor?

Nadie, como es habitual, le confiesa.

- ¡Quiero salir a jugar!

Nadie como es lógico le responde.

- ¡Quiero vivir!

Entonces coge su muñeca, la abraza.

Y nadie, como es la costumbre, se entera...

Sólo la muñeca.