La niña tiene un papel entre las piernas. Otra hoja en blanco para dibujar. Con el pie coge una crayola. Afuera la tarde es gris. Hace líneas mutiladas con la punta del creyón. Las gotas de lluvia ruedan como lágrimas por la ventana. Ella pinta un círculo que une muchas líneas. En el jardín sale el fango. Se sienten los truenos. Adentro, la artista sin brazos colorea todo de amarillo. Sus ojos, sanos todavía, resplandecen con la luz de su sol.