Frente a mí tus labios finos

ya los siento.

Te acercas más,

demasiado.

Rozas distinto mi boca.

Lo haces con esa suavidad de ángel

que sólo alcanzan tus dedos.

Sonríes y tus ojos brillan, 

termino cerrando los míos.

Los rostros se transforman,

tus manos, mi aliento... ¡nuestra piel!

Se enciende la pasión,

vuelvo a ser yo.

Te entregas conmigo

como siempre quiero,

como siempre aspiras.

Cuando estamos juntos 

eres el halo de suspiros

impregnado en mi cuello.

Beso los rastros del perfume

untado con la intención

de avivar al sentimiento.

Debemos esperar, pero no quiero.

Quiero llevarte

al remanso de vida

donde se elevan los sueños

y enloquecemos de pasión.

Al final somos lo mismo,

lo dice tu risa sin miedo,

lo afirma mi beso sincero.

Ahora mojando tus labios,

nuestros labios desnudos,

entrelazados los dos.