INTRODUCCIÓN. PARTE II
He sido varios hombres en
un mismo cuerpo. Pero dos de ellos han predominado en mí. Uno es el padre que
intenta ser el orgullo de su descendencia: educarlos con el ejemplo,
inculcarles valores, ofrecerles amor, comunicarme y aprovechar al máximo cada
instante a su lado. Al otro le gusta la política vista desde su cristal: justa,
equitativa, valiente, desafiante, libre, donde se recupere el honor de la
palabra, para que vuelva a resplandecer en toda la belleza de su desnudez.
Sobre la marcha he comprendido que las fuerzas de estos dos hombres se
complementan, y cuando logran unirse en una misma visión crece mi capacidad de
pensar la vida, y las propuestas de soluciones que tienen como fin común servir
a los demás. En eso se ha debatido mi juventud. Siento que al fin estos hombres
van sincronizando sus latidos en un mismo corazón. Este libro pudiera ser su
viva estampa. Me parece que ambos llegan a juntarse por tal necesidad, que a
uno le resultaría muy difícil poder existir sin el otro.
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