Ella se nos va
irremediablemente.
Quizás antes
de lo que pensamos.
Como un golpe
súbito, fuerte,
sin retorno.
Y nada ni nadie
puede detenerla.
Ella sà nos convida
mientras podamos
o no sea tarde,
demasiado,
a que vivamos
su tiempo perfecto,
como nacimos,
dichosos,
libres,
sin miedos.
.jpg)
0 Comentarios