Si Isa o Ernesto

alguna vez me preguntan

por qué salimos de casa,

les diré, mirándolos a los ojos

que lo hicimos por amor.

Un amor infinito hacia ellos,

la familia.

Y también les diré

mientras los abrazo

que nunca pierdan la fe,

porque un día volveremos

de alguna forma,

y esa vez será para siempre.