Hay más en las miradas

de los ojos enconados

que asedian la necesaria

libertad de decir.

 

Hay más en los silencios

de las palabras lanzadas

como flechas hacia el blanco

de una intención subliminal.

 

Hay más en los espacios

de las entrelíneas que marcan

las letras roídas por el tiempo

y manchadas de incomprensión.

 

Hay más en cada llanto reprimido,

en cada abrazo postergado,

en cada adiós definitivo.

¡Mucho más!