Desde el día en que cansado partí

y mis pasos pedían al silencio

que no siguiera ese camino

dejo huellas en el aire.

Desde ese día definitivo

donde el cambio hacia lo ignoto

desterró al refugio conocido

dejo huellas en el aire.

Desde ese día de lágrimas

escondidas en una sonrisa

para aparentar la fuerza

dejo huellas en el aire.

Huellas sentidas que se aclaran

pero no terminan de borrarse.

Huellas que marcan angustias

y al mismo tiempo la fe de seguir.

Desde ese día sueño con la luz

del día que ilumine mis huellas,

esta vez no en el aire,

en la tierra donde nací.