Quiero hablar de soluciones más que de problemas. La calle está que arde para venir yo a echarle más leña al fuego que también me quema. El pollo del arroz sin pollo aquí es comprender cuál es el sentido de las decisiones tomadas, qué de cualquier manera, más allá de la política utilizada para apostar por ellas, terminan afectando o beneficiando a otra persona, un grupo determinado, o una sociedad completa. Si los hechos no corroboran tus palabras cómo puedes esperar que confíen en ti. Si no has aprendido a caminar cómo puedes pretender correr. Que cualquiera, teniendo en cuenta sus lógicas diferencias, pueda participar realmente en las decisiones para administrar y mejorar su propia economía y la de los demás, tiene un marcado carácter social. Una economía que cuente con el capital suficiente para incrementar los resultados de trabajo entre empresas públicas y privadas a través del mercado, dentro y fuera de fronteras, para elevar el estatus individual y colectivo de la gente, tiene un importante componente social. Qué un hombre cuente con la libertad, los instrumentos y el espacio para cubrir verdaderamente sus necesidades y pueda desarrollarse con este proceso, tiene un invaluable significado social. Seguimos discutiendo formas cuando estas no son puras, no pocas veces se complementan o vinculan, y cuando el meollo es el fin, el valor obtenido, que pueden hasta parecerse entre los distintos procesos o sistemas. A mi juicio, si la solución es válida y óptima, la diferencia no está en cómo se llegó al resultado, sino en qué se hace con él, y eso lo consiguen quienes dirijen con sus decisiones. Me parece que el problema sería mayor si los encargados de resolver el desafío eligen un método incorrecto, o es mal interpretado el asumido, y por tanto aplicado inadecuadamente, e incorrecta la solución conseguida. Aclaro que una solución está mal en primera instancia cuando el sentido común y el razonamiento lógico así lo indican. A nadie con la cabeza en su lugar se le ocurriría dudar que 1 +1 = 2, porque 2 – 1 = 1. Eso es lo que me parece debe quedar claro aquí.    

Como también debe quedar bien escrito y dicho cuáles son los principios, objetivos o como quieras llamarlo, que representan a una sociedad enrumbada hacia un estado de bienestar lo más continuo posible en el tiempo. Creo que coincidimos en que estos son: libertad e independencia nacional, justicia social, economía óptima y propia, a partir de nuestros recursos, y de un gobierno lo más parecido a democrático, capaz de mantener y mejorar todo lo anterior. Es elemental entender que estos objetivos están interconectados. Nadie que tenga problemas económicos será libre e independiente completamente. Cualquier injusticia social apunta a carencias de libertades. Estos son indicadores claves del nivel evolutivo y civilizatorio alcanzado. Y estos cambios, progresivos en el tiempo, se sintetizan en una revolución. Ahora bien, si crees revolucionarte para ir de A hasta B, queriendo que B sea mayor que A cuantitativa y cualitativamente, y resulta lo contrario, quizás estés pensando como un revolucionario, pero la realidad dice otra cosa. Si esto pasa, el medio, la forma, el sistema utilizado buscando evolucionar, no está siendo efectivo. Por tanto urge revisar, reconocer y volver a cambiar. Porque al final, se trata de que lo único constante en este mundo es el cambio. Y en el campo económico esos cambios y relaciones se establecen apreciablemente en un espacio llamado mercado. Que tampoco es propio de un sistema o método en especial, sino que viene con la propia historia humana y ha sido esencial para su crecimiento. Sin mercado sencillamente no hay economía, ni sociedad posible. Y si la economía no se ajusta y funciona sobre la base del tipo de cambio de este mercado, pues todo queda patas arriba para que funcione bien. Lograr poner sobre la mesa el tipo de cambio real que impera en nuestras relaciones comerciales, aclararía bastante las cosas para todos. Te pongo otro ejemplo, y voy a asociarlo con mi profesión. Ubiquémonos en Internet y la digitalización existente actualmente. Esta red, al igual que el mercado, es muy útil si es empleada por un ingeniero que quiera automatizar y por ende optimizar un determinado proceso que antes era más engorroso. El mismo internet en manos de un cibercriminal puede provocar pérdidas considerables. En fin, en esto el mercado y la tecnología se parecen mucho. Hay que estar preparados para saber en todo momento lo que estamos haciendo, pero sin tenerle miedo, y con una estrategia clara de bienestar. El fuego que protege del frío también puede quemar, el machete que ayuda con la siembra, también puede matar. Todo depende de quién lo use, y cómo lo hagan. ¿Cuáles son las fórmulas económicas, sociales y políticas que nos llevarán efectivamente a lograr prosperidad, justicia social y sostenibilidad, teniendo en cuenta los éxitos y fracasos de nuestra historia reciente, y el escenario mundial en que se estamos inmersos, nos guste o no? Si estas fórmulas, que debemos encontrar entre todos, apuntan al dinamismo del mercado, así debe ser. En mi opinión, teniendo en cuenta lo caliente que está la calle, no hay otra opción.