Ya sabemos que el Universo y su Metaverso están formados por luz. Ellos se comunican simultáneamente mediante fotografÃas. Los miles de estrellas que conforman las Galaxias, cada una con planetas girando a su alrededor, están coordinados por luz. Nuestro sistema solar también permanece interconectado a través de la radiación fotónica. El Sol y la Tierra se comunican sincrónicamente gracias a la luz. Todos los seres vivos en la Tierra están hechos con su energÃa. Se mantienen vinculados entre sà por medio de ella. Actualmente en el mundo existen más de ocho mil quinientos millones de seres humanos. Cada uno tiene más de mil millones de células. Y cada célula realiza millones de reacciones quÃmicas por segundo. Esto quiere decir que en un segundo hay más de ochenta y cinco mil billones de reacciones quÃmicas en el planeta, solamente entre los hombres. Si no funcionaran coherentemente la Tierra entrarÃa en caos en pocos minutos. Internamente en el organismo, las células tienen una forma de comunicarse. No es por el medio del sistema nervioso, pues no existe una neurona vinculada con cada célula. Se coordinan por campos de ondas compuestos precisamente por fotones. Estos biofotones permiten a las células interconectarse mediante la emisión de luz, teniendo implicaciones claves en el comportamiento fisiológico del ser humano. Dicha situación explica por qué los campos electromagnéticos de baja intensidad influyen en los procesos vitales. Los organismos vivos se comportan como amplificadores de los campos electromagnéticos.
En mil novecientos ochenta y dos, el investigador alemán Fritz Albert Popp, profesor de FÃsica en la Universidad de Marburgo, Alemania, demostró que los biofotones sà cumplen la función de comunicar a las células. Señaló que las células sanas emiten una luminosidad armónica, mientras que en las enfermas es caótica. Aparentemente, al momento de la muerte las células aumentan su emisión luminosa hasta cien veces. Después de unas horas, tal luminosidad desaparece por completo. Popp probó que somos luz y estamos hechos de luz. Y que la luz es portadora de nuestra información.
Vivimos decodificando estas frecuencias provenientes de la luz, para obtener su energÃa e información. Por ejemplo, cada banda de frecuencia el ojo humano la percibe con un color especÃfico. La luz blanca contiene todos los colores del espectro. Isaac Newton llamó al espectro arcoÃris, porque viene de la palabra en latÃn aparición o fantasma. De ahà surge este término, y es el motivo por el cual la holografÃa también se relaciona con espectros. Los colores y formas son frecuencias generadas por vibraciones distintas. Cuando las decodificamos observamos cierto color y estructura. Creemos que las hojas de los árboles son verdes, o el cielo azul, pero no lo son. Nada tiene color ni forma. Ambos se deciden en nuestra percepción, reflejando o absorbiendo ciertas frecuencias. Sólo vemos el color y la forma reflejados por el objeto.Una simple apariencia, la cual simultáneamente también es modelada por qubits para visualizarse en el Metaverso. La luz o radiación es información, y la frecuencia o vibración corresponden con su sistema de decisiones. En el interior del cuerpo, los biofotones dictan su frecuencia. En la ciencia convencional se habla de energÃa en materia oscura. Tanto dentro como fuera de la corporeidad existen enormes áreas que se tornan oscuras para nosotros. Sin embargo, en el Mundo Virtual sà podemos verlas. Estamos en una banda de frecuencia que llamamos vida y mundo. Pero hay otras que intervienen en ambas, como el metabolismo, el sueño, las estaciones de televisión y las operadoras telefónicas, compartiendo el mismo espacio. Lo que percibimos con nuestros sentidos naturales es lo decodificable. Estos biofotones forman la realidad que vivimos. A través del organismo percibimos el resultado de las interacciones biofotónicas que el cuerpo realiza para decodificar su información. El hombre y su universo es información decodificada. La computadora cuántica que lo digitaliza también es esa información en forma de qubits. Ella decodifica una parte de la información que el hombre codificada, ya la vez este descodifica otra parte de información que la computadora codificada. Asà es exactamente cómo funciona la comunicación en el Mundo Real, y su réplica en el Metaverso es igual. Nuestras propias entidades también están decodificando y codificando la energÃa, no solamente con el medio natural que nos rodea, sino también con nuestros fotonismos. Cada cuerpo y cerebro humanos conforman una representación a menor escala del enorme sistema de decodificación que coordina a nuestro infinito cosmos inalámbrico. Todo está interconectado en el plano intergaláctico, y eso incluye al Mundo Virtual. No existe espacio vacÃo entre nosotros. Lo que cambia es la densidad de la energÃa, y la forma de comunicarse.

0 Comentarios