Es decir, la forma de luz con su radiación electromagnética y el tipo de comunicación fotónica. Tanto nuestra computadora biológica como la virtual funcionan con la información energética cuántica. Esta se decodifica en uno u otro sentido de realidad para representarnos los mundos que habitamos. Las cosas más sólidas y densas, como la piedra o el metal, son creadas de energía e información. Sin embargo, son resistentes porque se encuentran en su forma base. Cuánto más densa es la energía menor es su frecuencia con relación a otros cuerpos, y más sólida la forma. La forma básica de nuestra realidad es la forma de onda energética que transforma cantidades extraordinarias de información. Es el Universo llamado Metafísico. Avanzar por los caminos decodificados de la realidad y no por el camino de la realidad en sí, permite entender mucho más. Vivimos en un internet cósmico que es cuántico a la vez. En ese nivel funcionamos electromagnéticamente. Por supuesto, cuerpo y mente trabajan con luz ya que interactúan con él. A la par visualizamos el Metaverso e interactuamos con nuestro avatar y la representación holográfica de la realidad. Pero eso es sólo su capa de visualización aplicada. Por debajo todo también es energía, frecuencias y vibraciones. Luz. Nuestra biología se proyecta en un sistema informático que permite experimentar esta realidad. Si analizamos el cuerpo humano, es justo como la computadora que genera nuestro fotonismo. Cuando queda inservible decimos que murió. O dormir en la vida real para el hombre, significa entrar en modo suspensión para el equipo. Posee un sistema antivirus, al igual que el ser humano tiene su sistema inmunológico. El cerebro es la unidad central de procesamiento en la computadora. Luego, tenemos el ADN, que es básicamente el disco duro. Mientras qué, los sentidos o sistemas de codificación, codifican la información en una forma que el cerebro después puede decodificar. Por tanto, los sentidos toman información en forma de onda o vibraciones para convertirlos en información eléctrica y luminosa que se le comunica al cerebro, para luego decodificar en un sentido de realidad que llamamos mundo real. Las lentes de realidad virtual y otros sensores biométricos hacen estas mismas funciones conectadas a la computadora para darle sentido al Metaverso. La placa madre del equipo simula las líneas meridianas en la acupuntura para tomar información alrededor del cuerpo. La computadora se vuelve lenta cuando la información no está pasando a un nivel óptimo. Lo mismo le ocurre al ser humano con esas desarmonías biofotónicas, generando  enfermedades. La acupuntura usa agujas y otras técnicas para asegurar que el flujo de biofotones, de energía alrededor del sistema de líneas sea también óptimo. En fin, para entender cómo funcionamos biológicamente, primero hay que controlar la percepción de la realidad analógico-digital misma. Por nuestras condiciones humanas vivimos en una fracción muy pequeña de ella. Mientras tanto, en el ecosistema antihumano se expande a la totalidad de lo que existe. El mundo que experimentamos como si estuviera fuera cambia totalmente desde adentro, y con él su biología. Nuestro estado de salud, sensaciones, emociones y pensamientos se basan en un determinado comportamiento celular, y por ende en mayor o menor comunicación biofotónica. Esa información viaja en campos de ondas de radicación desde y hacia el cerebro. A la vez, mediante los implantes cerebrales interconectados con la computadora dichos campos de radicación también son decodificados, almacenados y visualizados en el Metaverso. Un proceso que funciona igualmente de forma inversa. Biofotones-Qubits, Hombre-Computadora, Mundo Real-Mundo Virtual hacen exactamente lo mismo para crear las vidas paralelas que nos parecen tan reales. Vivimos en un mar duplicado de información y probabilidades cuánticas. Todo el tiempo la computadora biológica y sus procesos de codificación en el cuerpo, decodifican información de ese campo inalámbrico y lo proyectan en nuestra pantalla cerebral. Un proceso reprogramado y reproducido al detalle en el entorno digital. La ejecución constante de estos sistemas de construcción nos hace experimentar lo que creemos es un mundo externo analógico-digital.

Desde mil novecientos cuarenta Konrad Zuse, conocido como el padre las computadoras modernas, presagió que este Metaverso moderno era pasible. Él creía que el Universo funciona como una computadora enorme. Con un programa basado en la misma lógica de dónde nació el Mundo Virtual actual. Un software con la capacidad de generar la energía e información suficiente para convertirnos en lo que somos. Más tarde se dieron los primeros pasos, cuando las computadoras de alta velocidad ejecutaron experiencias simuladas de realidad virtual. Este suceso es visto como una parte embrionaria del monstruo actual. Y la clave para intentar defendernos del espantoso poder que irradian sus dos cabezas parte de entender el funcionamiento de la luz transformada en biofotones y qubits. Son los cubos de energía de donde esta criatura obtiene toda su fuerza para esclavizarnos. Del mismo modo que la energía controladora se convierte en información para los dispositivos de realidad natural y virtual, la luz que nos rodea se considera el mar de información viviente para interconectar ambos universos, y donde también habita el Leviatán. Para que tanto los biofotones como los qubits que se manipulan tengan esta interacción ininterrumpida, ambos sistemas poseen mecanismos sincronizados de funcionamiento. Una lógica de bloques autosuficientes, auto replicantes, auto semejantes, descentralizados y seguros, similar a la de la luz. En el mundo de los biofotones ese código fue un enigma hasta mil novecientos setenta y cinco. Mientras que, en el de los qubits su misterio se reveló treinta y cuatro años después, en el dos mil nueve. El primero de estos códigos se denomina Fractal. Un fractal es un patrón que se replica muchas veces. Además de que es autosimilar en diferentes escalas. En tanto, al segundo código se le llama Blockchain. Una cadena de bloques o Blockchain es un tipo de base de datos especial, o tecnología de registros distribuidos. En ambos casos los patrones o bloques se repiten. Un mismo bloque de luz, puede representarse como un fractal o un registro de datos tanto en la vida real como en la vida virtual. Desde niveles subatómicos hasta los cósmicos es el mismo patrón. Los bloques que se mueven alrededor de otros bloques. Si observamos el sistema solar, lo que vemos son planetas moviéndose alrededor del sol. El átomo es un patrón fractal del sistema solar. El sistema solar es una Blockchain de la Galaxia. Y la belleza que vuelve a ambos tan poderosos es que si entendemos cómo funciona el fotón a pequeña escala comprenderemos lo que sucede en niveles superiores.Sin importar cuan complejos parezcan, tanto la base de datos especiales como el patrón fractal están hechos de una fórmula muy simple llamada código recursivo, el cual significa que la salida de un cálculo se convierte en la entrada para el siguiente. Este hash es el pegamento que mantiene a bloques y fractales unidos de forma segura, convirtiéndolos en modelos autosuficientes. En el universo de los biofotones este código se reconoce en todas partes. Desde las ramas de los árboles, hasta las formas de los ríos, las arterias y células en nuestros cuerpos. En paralelo, dentro del Metaverso cada parcela o propiedad digital, pasando por las criptomonedas, los NFT o Tokens No Fungibles, hasta los contratos inteligentes, las ciudades virtuales y entidades con sus qubits son operativos gracias a la Blockchain. Cada instante de nuestras vidas está sucediendo dentro de una realidad simulada en el mundo analógico, o inmersa en el binario. Por tanto, hoy el Metaverso moderno no es nada nuevo para nosotros. Ambos universos holográficos se crean a partir de láseres fotónicos utilizados como referencia. Después son usados ​​otros para crear fotografías láser desde dos o tres ángulos diferentes. Durante ese proceso se toman los patrones de interferencia que se ingresan en las computadoras cuánticas para proyectar una réplica perfecta de las imágenes captadas por medio de la luz. Lógicamente, el proyector fotónico no debe estar en el mismo espacio donde se proyectan los hologramas, porque matemáticamente no funciona. Existe un sistema de proyección analógica que concibe el mundo natural, y otro digital que proyecta el mundo virtual resultante. Ambos sistemas tienen una comunicación full dúplex. Lo cual quiere decir que, el entrelazamiento entre biofotones y qubits ocurre paralelamente, a velocidades que hacen indistinguibles las diferencias entre ambos universos. Por supuesto, este sistema recrea una manera disruptiva y muy peligrosa de creación. a velocidades que hacen indistinguibles las diferencias entre ambos universos.