Preferir huidas de conciencia

en madrugadas divinas.

Preferir rosas mutiladas

por temor a sus espinas.

Preferir la cuna infértil

sobre la tumba abonada.

Preferir al nueve misterioso

sin el seis encontrado.

Preferir no tirar el dado

porque el azar lo remueve.

Preferir la recta pesada

contra la curva imponente.

Preferir el cuerpo caliente

antes que al alma fornida.

Preferir evitarme heridas

frente a puertas afiladas.