Me gusta esa palabra que no ha sido dicha, pero va asÃ, cortando el silencio hasta clavarse en la imaginación receptiva. Le encanta saber que aunque no sea escuchada será sentida. Quizás más que las otras. Por eso prefiere no salir de su boca, limitarse a oÃdos sordos. Elije entrar en otros ojos para expandir su visión sincera.

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