Cuando la verdad cabal rompe las cadenas del miedo opresor, suele verse como un acto de locura “suicida” por aquellos oprimidos que siguen muriendo presos del terror.

El miedo feroz, inducido y latente en el tiempo, divide en dos su sentido de la locura. Está la que sufre tal pánico que es obligada a resignarse y huir, dejando que este la tortura lentamente, la consuma poco a poco, sin dignidad. Y existe aquella locura, menos frecuente en estos días, que padece la fuerza del mismo miedo, pero decide no doblegarse ante él, lo enfrenta con sabiduría y valor, intentando vivir bien.

Vivir bien no es lo mismo que vivir mejor. Vivir mejor se trata de tener más. Vivir bien se trata de ser libre.

Si luchas por justicia y libertad, no debes tener miedo a perder aquello que no tienes, y es por lo que precisamente luchas.

La distancia entre esclavitud y libertad es sabiduría y valor.

¿Y cuáles son los mayores miedos que deben enfrentar la sabiduría y el valor?

El miedo a la soledad, al sufrimiento y a la muerte. Estos miedos se fortalecen con su desconocimiento e indecisión de dominarlos. Es decir, la falta de sabiduría y valor. El miedo a lo desconocido, la falta de decisión por conocer y hacer para enfrentar estos miedos, es en sí mismo el miedo principal.      

La peor esclavitud no es física, sino mental. El cuerpo no puede encadenar la mente. Lo contrario sí. Dejamos de ser esclavos de nuestra propia mente cuando la sabiduría y el valor le ganan la guerra a la ignorancia y el miedo.

Esa capacidad de experimentar emociones angustiantes provocadas por la anticipación y alerta de un peligro: dolor, daño o pérdida, real o imaginario, haciendo que tomes medidas para proteger tu integridad, es el miedo.

Existe un miedo bueno y otro malo. El primero, en tanto natural y sano, protege la integridad de la vida. El segundo manipulado, artificial y viciado, la destruye.

Ante el miedo o se huye, o se lucha.

Perturbar el orden vigente lo convierte todo en caos. Y la clave del caos es el miedo. El miedo lleva a cambiar libertad por seguridad.