El sector turístico cubano ha emergido como uno de los motores económicos fundamentales en la economía del país, posibilitando la generación de divisas y empleos. La capital cubana es uno de los destinos turísticos más populares. Es conocida por su arquitectura colonial, ambiente vibrante y rica historia. Lugares de interés incluyen el Casco Histórico, el Malecón y el Capitolio Nacional. Con sus playas de arena blanca y aguas cristalinas, Varadero es otro de los destinos de playa más importantes en Cuba. Ofrece una amplia gama de actividades acuáticas y resorts de lujo. Por otro lado, Viñales es una región famosa por sus paisajes de mogotes (formaciones rocosas cónicas), plantaciones de tabaco y su ambiente rural. Los visitantes pueden explorar cuevas, hacer senderismo y aprender sobre la producción de tabaco. Una ciudad colonial bien conservada es Trinidad. Conocida por sus calles empedradas, casas coloridas y ambiente nostálgico. Los turistas pueden visitar museos, galerías de arte y disfrutar de la música cubana en vivo. Mientras que, los cayos son destinos populares para los amantes de la playa y el buceo, con arrecifes de coral, aguas turquesas y una variedad de opciones todo incluido.

Para Cuba, el turismo es una fuente importante de divisas. Es un frente grande de ingresos por exportaciones, y fortalece el equilibrio de pagos del país. Además, genera empleo en una amplia gama de industrias, incluyendo la hostelería, restauración, transporte, el entretenimiento y las artesanías. Cuba ha experimentado un crecimiento turístico en los últimos veinte años. No obstante, luego de la pandemia los niveles de visitantes extranjeros ha sido inferior. En tal sentido, el gobierno cubano adopta un grupo de medidas encaminadas a fomentar la inversión extranjera en el sector, para la construcción de nuevos hoteles y mejora de la infraestructura turística. Junto a eso, se están desarrollando otros productos, como el turismo cultural, el ecoturismo y el turismo de salud. Todos buscan diversificar la oferta y atraer a diferentes tipos de viajeros.

El sector enfrenta desafíos como la competencia regional, la dependencia de mercados emisores específicos y la necesidad de importar menos productos y mejorar la calidad de los servicios. La infraestructura turística en algunas áreas específicas puede ser insuficiente para satisfacer la creciente demanda, lo que puede afectar la experiencia del turista.

Un sector estratégico para el país es el energético. Actualmente la producción y distribución de energía debe resolver un grupo de problemáticas que impactan directamente en la economía como en la calidad de vida de la población. La generación eléctrica depende en gran medida del petróleo importado y el suministro de combustibles. Las refinerías locales procesan el petróleo crudo para obtener productos derivados como gasolina, diésel y fuel oil. Aunque en menor medida que el petróleo, el gas natural también se utiliza para la generación de electricidad y como combustible doméstico e industrial. Cuba lleva un tiempo aprovechando el potencial de las energías renovables, incluyendo la solar, eólica y biomasa, como parte de los esfuerzos por diversificar su matriz energética y reducir dependencia de combustibles fósiles, que la hace vulnerable a los cambios en los precios internacionales del crudo, así como a la disponibilidad de financiamiento y suministros. La todavía insuficiente diversificación en las fuentes de energía también aumenta la vulnerabilidad ante eventos climáticos y geopolíticos. No debe pasarse por alto que, varias plantas de generación eléctrica están obsoletas, requiriendo mantenimientos sistemáticos y su paulatina modernización. Tampoco es menor las pérdidas en la distribución y uso de energía, debido a ineficiencias en la infraestructura y prácticas de consumo.

Como parte de las estrategias que debe seguir este sector para desarrollarse se debe continuar invirtiendo en la expansión de la capacidad de energía renovable, lo cual ayudaría a diversificar la matriz energética y reducir la dependencia del petróleo proveniente del exterior. Es crucial invertir también en la modernización y mejora de la infraestructura eléctrica ya existente para reducir pérdidas y ser más eficientes en la distribución y consumo energético. Implementar medidas y políticas de eficiencia energética en los sectores residencial, comercial e industrial puede reducir el consumo de energía y aumentar la sostenibilidad.

Por otro lado, el comercio y la logística es esencial para lograr el intercambio de bienes y servicios, tanto a nivel nacional como internacional. Cuba cuenta con una infraestructura comercial y logística que incluye puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles y almacenes, que facilitan el movimiento de mercancías dentro y fuera del país. Los principales puertos cubanos, como el de La Habana, Santiago de Cuba y Cienfuegos, son puntos clave para la importación y exportación de productos. Entre sus principales misiones que cumple este sector están las de facilitar el comercio. Garantizar el abastecimiento de productos básicos para la economía y la población. Promover las exportaciones y atraer inversión extranjera. El país participa en el comercio internacional, principalmente en sectores como el turismo, la biotecnología, el tabaco y el azúcar. Entre sus principales socios comerciales se encuentran Venezuela, China, Rusia, España, Canadá y algunos países de la Unión Europea.

La infraestructura logística cubana tampoco escapa del bloqueo estadounidense y un grupo de limitaciones internas que deben irse cambiando. Al respecto, se necesita modernizar y la infraestructura logística para responder a las demandas del comercio nacional e internacional. Cuba enfrenta dificultades para asegurar un suministro constante de productos y materias primas, afectando la disponibilidad y variedad de productos en el mercado. Los trámites aduaneros y su burocracia se tornan complejos y lentos aún, lo que dificulta el proceso de importación y exportación de mercancías. Se sigue dependiendo de las importaciones para satisfacer necesidades de la población.

Para contrarrestar los efectos de esta situación deben ejecutarse nuevas inversiones en la modernización y ampliación de puertos, aeropuertos, carreteras y ferrocarriles que permitan mejorar la eficiencia y capacidad logística. Hay que continuar trabajando en simplificar y agilizar los trámites aduaneros, reduciendo además la burocracia en el comercio internacional. Otra cuestión importante es diversificar las fuentes de suministro y los socios comerciales para reducir la dependencia de un solo proveedor o mercado.