Otro sector estratégico es el sistema financiero cubano, el cual desempeña un papel esencial, facilitando la intermediación financiera, asignación de recursos y el desarrollo económico de la nación. Entre sus instituciones principales está el Banco Central de Cuba (BCC). Este es el organismo rector del sistema financiero cubano, responsable de formular y ejecutar la política monetaria y financiera del país. La red de bancos incluyen al Banco Financiero Internacional (BFI), Banco Popular de Ahorro (BPA), el Banco de Crédito y Comercio (BANDEC), así como el Banco Metropolitano en la capital. Todos ellos ofrecen servicios a empresas y particulares, incluyendo cuentas de ahorro, créditos y servicios de pago. En tanto, las empresas de seguros se encargan de ofrecer seguros de vida, de salud, de propiedad, entre otros. La Corporación Financiera Nacional brinda servicios especializados. Destacan el financiamiento a proyectos de inversión y asesoramiento financiero a empresas.    

Entre los productos financieros con los que cuenta Cuba están las cuentas de ahorro y corriente, que permiten a los clientes depositar y retirar fondos, así como realizar transacciones bancarias básicas. Los créditos o préstamos es otro servicio mediante el cual se ofrece financiamiento a personas naturales y empresas para inversiones, consumo o capital de trabajo. A su vez, los seguros garantizan protección financiera contra riesgos como accidentes, enfermedades o pérdidas de propiedad. Los servicios de pago simplifican la transferencia de fondos, el pago de bienes y servicios a través de sistemas de pagos electrónicos o tarjetas bancarias.

Las problemáticas fundamentales que asume este sector son el enfrentamiento a dificultades para acceder a servicios financieros básicos, debido a la falta de sucursales y la aún baja penetración bancaria en áreas rurales. A pesar de los avances existentes, el sistema financiero tiende a estar poco diversificado, con una oferta limitada de productos y servicios. La burocracia y lentitud en algunos procesos también dificultan la prestación eficiente de servicios y la toma de decisiones.

Teniendo en cuenta esta situación un plan de acción destinado a solucionar tales dificultades debe contener la ampliación de los servicios financieros en las sucursales bancarias, Promover tecnologías y sistemas de educación financiera. Introducir nuevos productos  y servicios para atender las necesidades específicas de individuos y empresas. Mejorar la eficiencia operativa, simplificando trámites y procedimientos. Para eso deben aumentar las tecnologías digitales y capacitar al personal.

Por este y otros motivos es que también debe analizarse el panorama de la innovación y tecnología en Cuba. El mismo presenta una serie de características particulares, marcadas por iniciativas gubernamentales, privadas y por desafíos en la adopción de tecnologías. El Estado cubano reconoce la importancia en los avances tecnológicos y de innovación para el desarrollo económico y social del país. Se han establecido centros de investigación en campos como la biotecnología, informática y las telecomunicaciones. Existen programas de capacitación y financiamiento que promueven la investigación científica y tecnológica, así como colaboraciones con instituciones internacionales. En este escenario de limitaciones económicas y regulatorias han surgido iniciativas privadas, especialmente enfocadas en la producción de software, aplicaciones móviles y servicios digitales. Tanto emprendedores como pequeñas empresas siguen explorando oportunidades en áreas como el turismo, la cultura y el comercio electrónico.

Para alcanzar mejores resultados es necesario promover mayores alianzas entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil. Mejorar la formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) desde edades tempranas, promoviendo programas de capacitación y desarrollo profesional en áreas innovadoras, es otra línea de trabajo que debe potenciarse. En paralelo, hay que simplificar más los trámites administrativos, reducir barreras regulatorias, facilitar el acceso a financiamiento y recursos para proyectos innovadores. Fomentar la participación en eventos, ferias y programas internacionales de innovación y emprendimiento es otra línea importante buscando ampliar redes de colaboración y acceso a mercados globales.