Una noche del treinta y nueve. Otra
vez de noche. Cerca de la iglesia con su campana mohecida. Rumbo a San PÃo, el
cementerio del pueblo. Noche de noviembre con sus truenos y lluvia. Caminos
anegados en agua. Fango cubriendo las botas. Ahora sobre el pasillo improvisado
con las fosas a ambos lados. Humedad y hojas sobre las tumbas. Y el silencio congelándote
la boca.
Mutismo y la humareda del candil. La
caja de madera barata. Dentro, entre las tablas con marcas, la imagen de una
mujer. Su vientre desecho, la cara sin rostro.
Dos de noviembre. El humo y la
tierra mojada forman parte del ritual. Sombras de hombres frente a un hueco. Hombres
arrastrados por sus hechos. La razón cegada con la tierra que cubre el cajón.

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