Cualquier instante es bueno para escribir de esto. Ya lo había hecho antes, pero los deseos son así: regresan cuando los necesitas, como un amigo sincero. ¡Como ella...!
Además, de qué sirve el tiempo si no es para amar.
Sus palabras son como los besos que me despertaban en la infancia: cálidas y necesarias. Se parecen a las manos que acarician estás canas. Digo "estas", porque las toco en tanto escribo, para atraer sensaciones, y acercarla en la distancia. Siento entonces como sus dedos me calman cuando los frota en mi cabeza. Siempre ha estado ahí. Y lo hizo desde antes, cuando era un niño y necesitaba mimos. Más que ahora por apariencias o adultez.

Cómo no evocarla en un texto, y alzar su delirio por encima del Turquino: la pasión hacia mí. Es lo menos que puedo hacer. Tan sólo una parte de lo que representan sus abrazos. Un significado que crece con el temporal de los años. Su luz me muestra la inmensidad de la noche. Una sin el reflejo de la luna, y con el aullido de los lobos. Cientos de ellos dispuestos a cazar.

Ella es mi expresión si enmudezco, las letras del papel que escribo. ¡Mi inspiración!
Muchos te conocen más por fuera que adentro. Ni siquiera tú mismo a veces comprendes lo que acurre en ti. No es fácil, pero ella lo consigue. Encuentra en la profundidad de tus ojos lo que intentas callar. «No por gusto saliste de aquí», me dice tocándose el vientre. «Sé lo que te pasa», afirmó en otra ocasión con un sonido de arropo. Una voz que penetra entre las líneas del teléfono para llegar hasta mí. Todos los días de este mundo. No sentirla es demasiado. Es como si algo me faltara para emprender la carga del mañana.
Hay cosas que sólo funcionan con ella. Un tipo de telepatía o conexión de genes. El cordón umbilical por donde se alimentan mis ganas.
Es verdad, la realidad es la expresión más excelsa de los sentimientos. Ninguna ficción la supera. Por eso, quizá hay momentos que no recuerdo, e ideas que no están aquí. Es impensable contener en palabras la dicha de los hijos. Y cuando se habla de mamá, nada es suficiente.