Nada,
aunque parezca sencillo, lo es. Piensas agarrar la solución de un problema, y
sólo alcanzas el enunciado de otra interrogante. No se trata de ilusiones
ópticas. Tampoco mentales. Los falsos ilusos aconsejan ver de lejos. Lo
murmuran entre lÃneas. Se valen de artimañas, cierran los ojos, se sacuden
situaciones para «escapar». No es lo mÃo. No se arrancar pellejos con una
sonrisa de fondo. Ni servir los buenos dÃas antes de torcer la mirada.
Prefiero
acercarme hasta el presunto y volcarle estas ideas. Se pierde mucho por miedo.
Demasiado. Confunden «tranquilidad» con cobardÃa en una jungla de máscaras. No
entienden que más allá hay un horizonte. Se llega a él venciendo insinuaciones,
y rascadas de garganta. Es inmenso este horizonte. Hipócritas gargantas que no
tienen el valor de entender. Menos de descifrar el significado de la palabra sincero.

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