Usted
-dijo alguien-, no entiende el significado de las cosas. –Piensa –profirió la
mujer antes de pararse- que nada va a cambiar -hizo una pausa-. Luego, con la
voz más temblorosa continuó: -se siente superior a los demás –sentencio
Gelma-. De ahÃ, contuvo el llanto y salió del salón. La gente al inicio no
comprendÃa su reacción. Yo, como la sentà por la espalda me sorprendÃ. Cuando
entramos ella se habÃa quedado en la fila de atrás.
Conversaba
con el secretario sindical. Noté algo raro en su expresión, pero no le di
demasiada importancia. Eso lo puedo afirmar ahora. En aquel instante de estrés era difÃcil asimilar su reacción. La forma como se paró del asiento y continuó
hablándole al director era impensable con Gelma. Se desahogó. Lo hizo en
aquella reunión de la cual todavÃa se comenta. Al principio el silencio era
rotundo. Después se oyeron murmullos y algunas caras perplejas. Otras, los que
pude ver cerca de mÃ, disimulaban cierto aire de complacencia.

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