La lluvia del sábado te permite estar en casa. Los
fines de semana por lo general son más intensos. Sirven para salir de caza,
asÃ, con "z", como un lobo solitario. Se impone la necesidad de
alimentar a tu jaurÃa. Todo se entiende un poco con esta semejanza: hombre-lobo.
El hombre convertido en fiera para poder subsistir. De lo contrario, quedarÃas
en bandeja de plata para la depredación. O no podrÃa entenderse tanta miseria
humana. O no estarÃas aquÃ. Si te ves como presa o cazador el enfoque es
distinto: la reacción empuja.
Y no se trata de noches con su luna llena para que
el hombre se convierta. Aprendes con los dÃas y la forma de vivir. Basta con
salir a la calle y el aula queda lista. No paras de aprender. O mejor decir, de
transformarte en lobo. Recuerda: gato o ratón. Conejo o lobo. No existe un
bando intermedio. Lástima que esta sea aún la forma de
"civilizarnos".
Hay que saber andar por esta jungla de trampas,
donde cada instante es distinto y la "lucha" emerge. ¡Cuántos
significados para un solo vocablo! "Lucha" para callar conciencias, o
justificar acciones. "Lucha" para camuflar las sombras.
"Luchas" y más peleas. A veces sin ni siquiera ocultar la arena del
luchador.
La rapidez es esencial, tanto como la inteligencia
acompañada de experiencias. En ocasiones no es tan asÃ. La selva es más que
eso. Se necesita de astucia y buenos aliados para no sucumbir. El escenario se
presta para confundir algunos sentidos. Parece intencional. Por eso simulación
se confunde con motivación, y al decir cofradÃa entienden cobardÃa. Debe ser
por la fiereza. Ningún humano consciente podrÃa confundirse asÃ.
Tengo familia y dos hijos pequeños en medio de tanta selva. No soportarÃa verlos en bocas de lobos, devorados por dientes filosos y ese apetito voraz. Tampoco quiero sentir aullidos, ni ver cómo crecen dos lobeznos dentro de mi propia casa. Es difÃcil lo que añoro para ellos. Más, si no pueden estar aislados. Nadie puede. Pero después de tanta selva, con lobos matándose entre sÃ, debe haber alguna llanura donde el sol alumbre la hermandad de los hombres. Este no puede ser el final. Es allá adonde pretendo llevarlos. TodavÃa van sujetos de mis manos: mis hijos. Ojalá para cuando se suelten, hayan entendido a su papá.

0 Comentarios