La ignorancia es la culpable de muchos males. Por eso nuestra juventud debe estar preparada. Y también para ser aliados de los pueblos que aspiran a ser libres en verdad, a forjar como en Cuba, un provenir mejor.

Hoy enfrentamos una pandemia que deja al mundo devastado. No obstante, en medio de aislamientos, celebramos con amor la fundación de la Organización de Pioneros José Martí, y de la unión que aglutina a la vanguardia juvenil de los cubanos: la UJC. Lo hacemos porque es preciso reafirmar nuestro optimismo.

Vivimos un duro presente, y el destino que aguarda, quizás demande muchos sacrificios. Pero, seguro será más heroico para los cubanos dignos. El ejército de batas blancas que tiene entre sus filas a tantos jóvenes valiosos, es un ejemplo de ello. Afirman sin miramientos adónde debemos ir, qué podemos hacer… ¡Yo soy Fidel! Y no son palabras sin sustento. Llevan el espíritu de generaciones pasadas. Representan la esperanza de las que vendrán. No son los únicos. Somos miles, millones los que sabemos que pelear por la Patria es vivir. Nada recogeremos de la desunión y la falta de valores que camuflan con falsos conceptos los enemigos de la Revolución. Si hemos llegado hasta aquí, si hoy los jóvenes cubanos estamos saludables, preparados y dispuestos a luchar, ha sido precisamente por nuestra unión. El poder de juntar las fuerzas, la mayor cantidad de ellas para mantener libre, independiente y soberana la Cuba donde nacimos. La isla bella que mantiene vivo el latir de tantos corazones en un planeta torturado

Ni el nuevo Coronavirus, ni las viejas intenciones de quienes pretenden menguar la fe que sembramos en Baraguá, podrán con el ímpetu y la conciencia de los que juramos, desde pioneros, ser como el Che.

 

¡Muchas felicidades a nuestros pioneros José Martí, y para los jóvenes cubanos!

¡Cuba necesita de nosotros!