Cuando Paula descubrió aquel suceso, fue rápida su reacción: cerró los
ojos y dijo que no con la cabeza. No era la primera vez. Unos meses atrás
pasó algo parecido. Entonces ella se vistió de Fernanda, con vestido y lupa
incluida, para atrapar al culpable.
Fernanda es su muñequito preferido. No hay quien la pare del sillón
mientras lo ponen en la tele. Hasta grabó varios capÃtulos para verlos cuando
quiera, o si hace falta, como ahora.
La niña necesita pistas para hallar de nuevo al responsable. Tiene que
estudiar y su maestra le enseña. Ella todo lo resuelve y Paula quiere ser
igual. Imita al detalle el animado: las poses, su forma de hablar. No se
detiene. Busca, compara, analiza las huellas. Las mismas que como aquella vez,
van a dar hasta la barba. Una misteriosa barba que le salió al jabón
del baño.
Siempre existe un culpable. Crece la sospecha, y papá está en la mira de
su lupa. Fernanda, es decir, Paula lo descubrirá.
De eso que no te quepa la menor duda.

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