Vive clara en mí la imagen de tu rostro.

No quiero borrarla jamás

entre árboles caídos, deseos despiertos.

El entorno natural de tu alma

reflejado en aquel lugar ya nuestro.

Tu pelo mojado por la lluvia,

el viento encendiendo las ganas

que arden sobre la frialdad.

La música de fondo,

solos esta vez los dos

como si fuera un pedido.

Gracias a la magia del tiempo

y a la fuerza del ciclón.

Estuvimos solos por él.

El universo conspirando,

solos como quisimos,

solos gracias a él.

A este huracán de besos 

en tu sexo humedecido

con la gracia inolvidable

y la música de fondo

que nos convida a seguir.

Casi siempre pasa parecido,

no paramos de comernos.

Yo te miro enloquecido,

tú me observas, gimes, te ríes

con las ansias de seguir

sudando las partes ocultas

mientras penetro tu amor.

Y te siento bajo mi pecho.

Y mi sexo activo te abraza.

La lluvia por momento arrecia,

con ella nuestro amor

listos para el punto cumbre

entre aires, besos, olor.

Te prefiero así: libre y segura,

llena de mí como bien dijiste

minutos antes del desborde 

donde juntos quedamos plenos,

extasiados de amor.

Solos los dos bajo la lluvia.

El viento meciendo las plantas

con la música de fondo,

nuestras almas gemelas, unidas, felices al fin.