A veces la sangre de papás sobresale

por encima del padre de sangre.

Vale más en ocasiones sin ser el creador.

Mis tíos equivalen a un papá inspirador.

 

Tíos que se proclaman papás porque quisieron.

Papás con desvelo por el parto de su hermana.

Hermanos que volvieron hijo al sobrino nacido.

Hombres decididos a luchar por el mañana.

Hijos que tuvieron a un padre convencido.

Ingenieros humildes dispuestos a prosperar.  

Luis y Enrique son mis padres.

Pipito y Papanegro mis papás.

Nadie podría dudarlo.

 


Papás sin tener que pensarlo.

Papás de hechos no de nombre.

Papás para tener un ejemplo de hombre.

Papás para bajar la fiebre, subir la alegría.

Papás para llevar a la escuela de día.

Papás para abrigar en la cama de noche.

Papás para criar sin reproches.

Papás a tiempo completo

que merecen todo mi respeto.

 

Sangre de papás.

Capáz de darlo todo, y mucho más.

Sangre de papás.

Que no te dejan solo jamás.

Papás sin el nombre de Noel

que regalan más que él.

Dan felicidad al seguir.

Obsequian el orgullo de vivir

con su sangre de papás.

 

El peso de tenerla impone,

como casi todo lo valioso,

la calma para mantenerla

y la fuerza para salir airoso.

 

Quizás es fácil decirlo.

Sé que es difícil hacerlo,

pues ahora soy para mis hijos

lo que siempre mis tíos para mí.

 

Yo no soy un padre perfecto,

pero lucho por serlo

intentando hacer lo correcto

como lo hacen ellos. 

Aquellos consejos amigos

sellados con un abrazo,
y los secretos guardados

bajo el silencio de los hombres.

Sangre de papás.

Capáz de darlo todo, y mucho más.

Sangre de papás.

Que no te dejan solo jamás.

Papás sin el nombre de Noel

que te regalan más que él.

Te dan felicidad al seguir.

Te obsequian el orgullo de vivir

con su sangre de papás.