Sueño ser un hombre normal
que disfruta su familia completa
y no tuvo que hacer la maleta,
emigrar de su tierra natal.
Yo no aguanto sentir tanto frío. 
Yo no sirvo para estar separado. 
Yo quisiera quedarme en mi bohío, 
bañarme en el río del pasado. 
Soy aquel ser enrevesado  
del que busco protegerme. 
Soy este niño ilusionado 
dentro de un hombre inerme. 
Adonde quiera que voy, 
voy conmigo dando más, 
siendo sobre todo capaz 
de encontrar el modo exacto. 
Fluir apto, mente activa 
entre hombres invisibles que empujan a la deriva. 
Yo no soy lo que otros dicen 
ni tampoco lo que piensan. 
Yo soy lo que representan 
las palabras de mi abuelo. 
Yo soy quien soy. 
Soy un sujeto lleno de recuerdos, ideas, sensaciones. 
Me alegran las emociones 
que hacen feliz con poco. 
Soy un mortal, me equivoco 
cuando acompaño mis pasos. 
Pero aunque parezca loco, 
el éxito se hace de fracasos. 
Soy la felicidad de Isiel redondeada en mi infancia. 
La crianza de Asiris y la constancia de Mané. 
Soy el ejemplo de Luis consumado en el valor de Enrique. 
La compañía de Sandor, la hermandad de Fina. 
Soy los muchos poquitos de mis familiares. 
Y los poquitos de muchos amigos similares. 
Soy cada uno de los lugares visitados, 
los dolores sufridos, los instantes amados. 
Soy Alto Songo con la loma donde vivo. 
Soy el exclusivo caminito con sus bolas. 
Soy el campo de pelota, las carriolas. 
Soy la necesidad de las cosas que escribo. 
Soy los juegos con Marucho, Piti, Nané. 
Soy el comer caña, empinar papalote. 
Soy afeitarme el bigote, tomar café, 
café claro de mi abuela, café claro con pan. 
Sueño ser un hombre normal 
que disfruta de su familia completa 
y no tuvo que hacer la maleta, 
emigrar de su tierra natal. 
Yo no aguanto sentir tanto frío. 
Yo no sirvo para estar separado. 
Yo quisiera quedarme en mi bohío, 
bañarme en el río del pasado. 
Soy la Adela en mi primaria. 
El Miguel de secundaria. 
Mi vocacional prioritaria. 
La universidad de Oriente, 
el trabajo permanente. 
Soy el esposo complaciente 
y ese padre consecuente 
que se muere por sus hijos. 
Soy el que siente regocijo en cuidarlos y verlos crecer. 
Me encanta el atardecer en la placa de mi casa. 
Ver la gente cuando pasa hacia el pueblo de donde soy. 




 




 







 





 




 




 

















 




 




 










 
Adonde quiera que voy,
voy conmigo dando más,
siendo sobre todo capaz
de encontrar el modo exacto,
fluir apto, mente activa
entre hombres invisibles
que empujan a la deriva.
Yo no soy lo que otros dicen ni tampoco lo que piensan. Yo soy lo que representan las palabras de mi abuelo. Yo soy quien soy. Yo-soy-quien-soy.