Las innovaciones militares dentro del Mundo Virtual en ámbitos como la Metabiología, que son extraordinariamente preocupantes, se ha vuelto el nuevo centro de atención en la carrera armamentista. Para una sociedad desorganizada como la moderna, atomizarla todavía más con mundos paralelos en los que se disuelve el marco biológico, psicológico, social, normativo y de cualquier otra clase, nos lleva a la anarquía económica, política y social. A menor organización colectiva, mayor sometimiento individual. El famoso divide y vencerás, un poder ilimitado para quienes pretenden hacerse con el control de la energía fotónica sin disparar un rayo. En esta guerra innovadora las armas son precisamente de ella. Es decir, de luz.
Fuimos inducidos por la fascinación a sobrepasar el umbral de un cambio irreversible e intimidante. Y por no negarlo ni renunciar a él estamos así. Porque forma parte de la “evolución humana” para progresar con sus inventos. Gracias a la capacidad de estímulo, de la imaginación que suministra la técnica, renunciar a lo que hemos conseguido como especie desde el origen de la humanidad hasta hoy parecería un absurdo. Un comportamiento equivocado. Mas, en la misma proporción que generamos una realidad alternativa tan disruptiva, no tuvimos la precaución necesaria. Al sumirnos en el Metaverso nos llevamos con nosotros las creencias e infecciones de la realidad. Y si en uno las miserias humanas infectaban el ambiente, en el otro pasa exactamente igual. Incluso, estas llegan a crecer cuando caemos en el limbo que nos desconecta más de nuestros seres queridos, volviéndonos insociables en el mundo real por los suplicios que de él se desprenden. El aparente refugio que representa el mundo virtual fortifica el velo del olvido y el robo energético en la vida real.
Cuando Jacques Lacan, un conocido psiquiatra que siguió los pasos de Sigmund Freud, propuso la Teoría del Espejo, revolucionó el universo psicoanalítico. Ella define que nos relacionamos mejor con personas y sucesos similares a nosotros. Nos gustan las personas y lugares iguales a nosotros. O que son como nosotros quisiéramos ser. Su formulación se concibe como el momento clave en el cual un niño se ve reflejado por primera vez en un espejo. Formándose su yo al comprender que la imagen especular observada es él mismo. Si lo trasladamos al plano social, la teoría del espejo afirma que inconscientemente tendemos a proyectar virtudes y defectos de nosotros mismos en los demás.
Pensemos ahora que estamos del otro lado del espejo, interactuando con lo que está adentro, y habitando ese espacio. Pero ya no como el yo físico, sino como el yo virtual que desearía ser. Es el reflejo de nuestra proyección. El Metaverso también juega con la teoría del espejo. De hecho, se comporta como un tipo de espejo que no solamente refleja la realidad percibida, sino que además la almacena y modifica.
Al visualizarnos como soñamos, tenemos una sensación de atracción y predilección por el mundo virtual sin precedentes. Una especie de adicción donde la guía del inconsciente prevalece sobre el consciente. Por tanto, interactuamos como adictos desde el inconsciente, sabiendo todo lo que eso representa. La creación de una identidad complaciente hacia nosotros, deslumbra con apariencias de realización al yo real. Cada paso del inconsciente queda grabado para siempre en el Metaverso. Para él ya nada de nosotros le resulta desconocido. Permanecemos radicalmente expuestos a sus deseos. Bajo este escenario resulta comprensible que nuestras capacidades de percepción se manipulen a voluntad. Una cuestión importante es que estas no quedan almacenadas en una institución soberana. Por tanto, no se gestionan de manera justa. Tampoco se identifica con un código penal o civil hasta dónde está la facultad de cada uno, qué faltas se pueden o no cometer. Un monopolio legítimo de la violencia que impida cosas como las que están pasando ahora mismo, sepultando nuestros derechos y voluntades. Al contrario, se encuentran en manos de empresas privadas, y poderes ocultos. En estas plataformas queda retenida toda la información, sin importar cuando alguien quiera sin éxito desconectarse de ella. Por lo que la entidad virtual con la imagen que deseo ser también sobrevive a la muerte. Y después de ella, en pocos casos se reconstruye su vida en el Mundo Virtual. Se hace a partir de estos datos y softwares probabilísticos. Una cosa es leer y soñar con sobrevivir a la muerte, y otra muy diferente experimentarlo con luz propia. Los fotonismos siguen existiendo más allá de su muerte en el Mundo Real. Quizás algo similar ocurra cuando salimos de la llamada Matrix. De ahí que, si este con todos sus controles ha sido una jungla bastante peligrosa, pensemos cuánto más lo está siendo la selva binaria del Metaverso. Se observa en los alarmantes índices de adicción, desapego de la realidad, rechazo del propio cuerpo, aislamiento físico, autoagresiones, enfermedades y suicidios. La legislación siempre va tarde en relación con cualquier desarrollo tecnológico. Demasiado tarde. Para cuando venimos a reaccionar ya el mal está consumado. Al igual que las redes sociales en su momento generaron un aumento importante de depresiones y muertes, el Metaverso los incrementa. Una fuente controlada y casi inagotable de energía de alta frecuencia que a la clase poderosa le está resultando muy beneficiosa.Décadas atrás hubo un cambio cultural significativo con la aparición del Smartphone.Esto hizo posible que la humanidad se conectara tecnológicamente. En paralelo se produjo una infoesfera que hoy aglutina a casi la totalidad de la población mundial.
Independientemente de cada nivel económico o de conciencia humana. Como resultado se crean también bases de energía e información, así como innovaciones algorítmicas para explotarlas y rentabilizarlas mediante la economía virtual. Con el paso de los años la destrucción creativa ha cambiado radicalmente sus formas de prosperidad. Aunque la esencia siempre ha sido dominar la energía y su información. Entendiendo por información a las frecuencias y vibraciones de dicha energía. Derivó del Capitalismo Postindustrial, pasando por un Capitalismo de Plataformas Tecnológicas, para llegar a este Capitalismo de la Virtualización, o Comunicismo de los Universos. Las relaciones de producción, que se traducen actualmente en relaciones de comunicación, son la base de estos mecanismos de dominación. En este nuevo modo de producción la inteligencia artificial no sólo administra la energía e información que el ser humano posee, sino que va creando a la vez mecanismos de conocimientos artificiales paralelos a la comprensión que el hombre tiene. Un tipo de Machine Learning o aprendizaje profundo con experiencias en las que el reducido conocimiento humano coexiste en tensión, y absoluta desventaja. Las repercusiones positivas que tienen estos programas computacionales en ámbitos civiles de la ciencia, la medicina y la educación fueron ampliamente reconocidos en su momento. Pero ahora, las consecuencias beligerantes están siendo identificadas en los ámbitos políticos, económicos, militares y las interacciones humanas. La energía cuántica, así como su control en el estado físico-mental del hombre, a partir de la virtualización del universo mediante sus interacciones fotónicas, ha pasado a ser el nuevo petróleo, la nueva electricidad, o Internet en esta historia.
Por supuesto, se expande la ruptura de los mecanismos tradicionales de socialización. Ya no únicamente a nivel social y empresarial, sino familiar. Sin apenas percibirlo los valores se disuelven. Estamos en una realidad paralela donde el fotonismo no precisa de ellos para existir. El cuerpo biológico se degrada. Lo lógica moderna de explotación estimula que mute hacia una especie de máquina de trabajo y consumo autodestructivo. Ya casi no somos esos cuerpos pensantes que sentimos a través del abrazo, un beso, practica la cooperación desde el dolor, el sufrimiento o la celebración. La desencarnación es el estilo imperante en esta alarmante metasociedad. Esto reafirma la disolución de los fundamentos civilizatorios de nuestra naturaleza. Por eso, vivir como seres humanos continúa siendo el motivo de lucha. Aunque ahora su alcance trasciende las fronteras del Universo. Se robotiza al hombre para crear una nueva y revolucionaria esclavitud, donde los ingresos económicos se maximizan y las protestas humanas se minimizan. Casi se extinguió por el Nuevo Orden Mundial. Pero todavía algunos irredentos analógicos resisten. Y estas ideas son un ejemplo energizante de que aún existen reductos de la humanidad.
Varios hechos indican que estamos en la era del yugo virtual. Sus leyes dictan como nunca antes la sentencia. Las desigualdades entre las entidades digitales también crecen a ritmos sin precedentes, y con ellas los conflictos. En un primer momento estuvo bien la innovación con su empuje. Pero la experiencia vivida durante la anterior Revolución Digital, donde también existieron importantes brechas de desigualdad, vulneración de privacidad, así como la creación de condiciones de lo que Shoshana Zuboff denominó el Capitalismo de laancia Vigil, no debían agudizarse ahora. Debimos haber aprendido la lección. Pero, otra vez el velo del olvido lo impidió.
Nos desapropian de cosas esenciales para identificarnos como seres humanos. Experimentar algunas percepciones humanas se torna un recuerdo que tiende a olvidarse. A muchos ya no les importa sentirlo así. Ni siquiera sentirlo. La apuesta de inmersión inversiva se focaliza en la ilusión de transformar los activos físicos en virtuales dentro del Metaverso. Es la metamorfosis del dinero fiat, los papeles que un día dejaron de tener respaldo valioso, y hoy ni siquiera son papel. Así nos vendieron esta letal carrera de ratas tecnológicas. La vía más rentable, económicamente hablando según los voceros del poder, en este Capitalismo de la Información. En este Comunicismo imperante entre dos universos que despedazan al hombre de principios de siglo, el verdadero negocio se centra en privar de materia y poder de creación, para recrear un mundo totalmente de antimateria o virtual, que en contacto con el real formado por partículas genere, cuantifique y manipule fotografías con mayor cantidad de energía, paradójicamente a la misma velocidad de la luz.
Mientras, se propagan hackeos cuánticos en el Metaverso y los fotonismos sufren las peores consecuencias. Tampoco se detiene la creación de gusanos astrales binarios que generan comportamientos malintencionados en los sistemas de luz. Las empresas que transforman la energía fotónica, y producen nuevos inventos a partir de ella, no necesariamente tienen bloqueada la posibilidad de exponer los fotonismos a estas armas de luz, oa los generadores de radiaciones de alta intensidad que alteran irremediablemente sus comportamientos. El fuego quema, el agua ahoga, pero no por eso dejamos de usarlos. Lo mismo sucede con la Fotónica, la Informática Cuántica y su Biología Virtual. Su discurso prometió protegernos del frío, la seda y el hambre. En verdad crearon un nuevo Basilisco, un Leviatán superior, peores incluso que las bestias anteriores. El uso responsable y seguro de esta poderosa tecnología se infringe. Sus conceptos frágiles han sido muchas veces violados en nombre de la evolución. Un motivo contundente de por qué esta tecnología innovadora consume al hombre natural. Algunos se obsesionan con los juegos, otros con los dispositivos, o sus funciones. A los ingenieros cuánticos les interesan los miprocesadores fotónicos; que son muy pequeños, tienen muchísimas puertas lógicas, y son muy poderosos. La élite bien lo sabe y por eso logró masificar su uso. Antes los programadores resolvían problemas como la automatización de procesos, los cálculos precisos, las comunicaciones o el ocio, desde la informática clásica. Hoy también se utilizan en algunos casos, sobre todo entre las personas que no entienden o no aceptan del todo las tecnologías fotónicas. Pero en este grupo cada día quedan menos. El salto en los estándares de inmediatez, entretenimiento, control y simplicidad de los procesos más complejos son innegables en los sistemas regidos por el funcionamiento fotónico. Ellos ocupan cada rincón de la vida humana moderna. Tanto fuera como dentro suyo.

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