La inmersión que lleva a la humanidad a peligros nunca antes experimentados, es el propio algoritmo que modifica significativamente las percepciones de la realidad, variando con ellas la capacidad humana de pensar, sentir y hacer. El final del Homo Sapiens ya es un hecho. El Homo Virtus con su respectiva evolución –involución- general, se impone a una velocidad asombrosa, perdiendo al unĆsono el control de su propia comunicación y, por ende, de la información que sobre la mĆ”s mĆnima interacción fotónica entrelazada por qubits, queda almacenada en el Metaverso.
En este contexto, el sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, que centra su importancia en el capital como generador de riqueza, y en la asignación de recursos mediante los mecanismos del mercado; asĆ como el otro sistema, que propone la administración de los medios de producción por parte de las clases trabajadoras, con el propósito de lograr una organización de la sociedad en la que exista equidad polĆtica, social y económica de las personas, son desmantelados por una nuevo orden. MĆ”s allĆ” del hombre, los paĆses y el mundo. Ahora se trata de conducir a una escala universal. En Ć©l las relaciones de producción se convierten en relaciones de comunicación entre la sociedad con sus mundos, interconectados todos por un magnifico medio de comunicación –Metaverso-, en manos de una poderosaosĆsima y reducida Ć©lite. Un poder completamente antinatural y sin fondo. En este nuevo orden las contradicciones se estĆ”n extinguiendo, y en los pocos reductos donde se realizan, son llevados a cabo por auto elegidos conscientes que defienden su incomunicación con el Metaverso. O lo que es lo mismo, su comunicación liberada con los vestigios del mundo real, para preservar la cuasi extinta condición humana.
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