Para entender la esencia de cualquier cosa –tesis- necesitas conocer su contrario –antítesis-. Esta contradicción dialéctica genera el fundamento entre ellas –síntesis- para la evolución de la cosa en sí misma.

Nacer para vivir la vida en su estado natural, conlleva haber sentido la muerte en su dimensión exacta. Aquel que de alguna forma no haya experimentado los dos extremos opuestos, sostiene una percepción imprecisa del fenómeno que divide y une a ambos simultáneamente.

La experiencia cercana a la muerte es un hecho que cambia de forma radical el sentido de la vida a la persona que la sufre. ¿Por qué ocurre esto? Sucede, exactamente, porque después de haber vuelto a nacer –tesis- empieza a ver la vida –síntesis- sabiendo el significado de la muerte –antítesis-, y lo que ella representa. 

Entonces descubre claramente cómo transitar la vida bien.