En este mundo nada es casual. Todo es causal porque permanece milimétricamente interconectado, cambiando de manera constante entre sus extremos opuestos a partir de dicha comunicación. La analogía del "efecto mariposa" resalta esta esencia de la causalidad. Según la teoría del caos, pequeños cambios en un sistema tienen importantes consecuencias en otro aparentemente sin relación. Idea que revela la naturaleza interdependiente de los entes. El aleteo de una mariposa en Brasil podría desencadenar un tornado en Texas. La evidente causalidad también se observa en la cadena de suministro global. El cambio sobre una determinada producción en un país afecta los precios y disponibilidad de productos en otro. Así lo mostró claramente la COVID-19. La globalización provoca impactos en cascada, desde interrumpir fabricaciones hasta alterar patrones consumistas. También lo ves en un mensaje viral en Twitter que transforma percepciones públicas, puede iniciar estallidos sociales e influir en decisiones políticas. Viralizarse en línea reafirma que pequeños eventos llegan a amplificarse digitalmente, remodelando la realidad analógica a medida que se propagan. 

En la actualidad, quien pretenda abrazar la justa causa del bien debe intentar minimizar a la vez, dialécticamente, las posibilidades que de ella en sí misma surja una forma del mal, producto a la indisoluble relación existente entre ambos. Ya lo has visto antes. Cuando el activismo político y social que busca potenciar cambios positivos en una sociedad se desborda de heroísmo y sacrificio, pero al unísono planta el riesgo de que emerjan en el futuro formas contradictorias de su propósito original. La Revolución también puede derivar hacia su contrario, provocando agonía en lugar de paz. Luchar por libertad y justicia es un escenario donde aprecias bastante la contradicción entre el bien y el mal. Allí la equidad puede ser subvertida por prácticas corruptas y agendas secretas. La historia recoge ejemplos de procesos revolucionarios que, en su afán de humanismo se vieron comprometidos por líderes que abusaron del poder. Además, el progreso y la innovación también demuestran esta dialéctica. Hoy, tecnologías que están siendo presentadas como vanguardistas contienen consecuencias inhumanas por no manejarse bien. No puedes voltear el rostro para pasar por alto que desarrollos como el de la inteligencia artificial plantean fuertes contradicciones sobre la privacidad, el sesgo algorítmico, la pérdida de empleos y hasta de la propia cultura e identidad humanas. Cada una de estas cuestiones contienen en sí mismas perennes luchas de contrarios, que al mismo tiempo se comportan como sistemas de comunicaciones interconectados que producen  la energía e información propulsora del movimiento entre todo lo existente. Desde lo microscópico hasta lo macroscópico sobresale esta verdad fundamental. La filosofía china basada en el Yin y el Yang da una nítida perspectiva sobre esta lucha de contrarios en permanente comunicación. La oscuridad (Yin) no puede existir sin la presencia de la luz (Yang), y viceversa. Es un principio que impacta la realidad completa. La dualidad es inherente a todos los aspectos del universo, como los fotones. Ellos son partículas subatómicas que exhiben tanto propiedades de partículas como de ondas bajo ciertas circunstancias. Incluso en las dimensiones más esenciales hay una condición dual que impulsa la dinámica universal. El cuerpo humano también revela la lucha de contrarios mientras busca continuamente la homeostasis. Esta implica el equilibrio de fuerzas opuestas dentro del funcionamiento orgánico, como la regulación de la temperatura, el pH y la presión arterial. Sin embargo su medida no es estática, implica distintos cambios que llevan a la evolución del organismo a través de la comunicación intercelular y su intercambio de energía e información. La lucha de contrarios se constata en el enfrentamiento entrelazado de valores opuestos, ideologías políticas divergentes y enfoques dispares hacia la forma y sentido de la vida. Tensiones que generan un flujo continuo de ideas, influencias y cambios definitorios para la dinámica sociocultural de cualquier comunidad –energía e información-. Hasta la propia naturaleza se rige por la dialéctica de contrarios en sus patrones y ciclos. Primavera y otoño, día y noche representan la confrontación de opuestos que dan lugar a la renovación desde la transformación. Moverse entre el amanecer y su ocaso genera un nuevo día. Entre nacer y morir la vida. O la evolución entre una Dictadura y su Revolución. Pero, a la vez provoca otra noche entre el anochecer y su alba. La muerte conectando morir con el nacimiento, y la transición comunicando una Revolución con su respectiva Dictadura. Depende de cómo conscientemente obtengas -la forma y el sentido- el resultado del movimiento. Absolutamente todo proviene del razonamiento anterior. De ahí que, un análisis serio sobre cualquier campo de investigación requiere saber que el fenómeno en cuestión no está siendo condicionado solamente por leyes naturales, sino también por leyes opuestas, antinaturales. Entendiendo por antinatural aquello que funciona contrario al orden de lo natural y humano. Es decir, lo falso y artificial. En el ámbito tecnológico la dualidad natural- antinatural es impactante. El desarrollo de sistemas que emulan la cognición humana en sus distintas dimensiones influye sobremanera en la naturaleza de la conciencia humana, introduciendo elementos degenerativos del orden orgánico. Por otra parte, la investigación médica mientras aboga por mejorar la salud aumenta sus intervenciones artificiales. Los avances en ingeniería genética y la modificación del ADN continúan creciendo en un espacio donde los límites entre un contrario y otro se difuminan peligrosamente. El poder de alterar la herencia genética plantea cuestiones medulares sobre la identidad humana y el poder de manipular vidas. El campo medioambiental es otro donde existe lucha entre la preservación de lo natural y la introducción de tecnologías contrarias. Los riesgos asociados a la gestión de residuos radiactivos de diferentes industrias, así como la realidad de que varios ejércitos tengan bombas nucleares, evidencian cómo las aplicaciones antinaturales transgreden las leyes de la naturaleza. Las redes sociales tampoco escapan de este fenómeno, ya que expandir información falsa, crear adicción a la tecnología y la pérdida de privacidad avalan tal situación. Sus plataformas conectan a las personas, pero en paralelo provocan homogeneización cultural, pérdida de identidades locales, influencia sobre las masas y la uniformidad de cualquier tipo de expresión. 

Si haces un repaso de los ejemplos antes descritos te darás cuenta que todos tienen un denominador común. Más allá de su lucha de contrarios y la irrompible comunicación entre lo natural y artificial. Se trata de los adelantos científico-técnicos.