Labios
mojados de silencios
aprietan
la lengua inmóvil
sigue la inercia del caos
con dos ojos rojos
un sueño mohecido
corroe el rostro derrumbado
a la
altura de sus hombros
tirado al vacÃo de los pasos
pisa sombras oscuras
persigue
arrugas turbadas
de una
frente caliente
piensa que no aguanta más
ver los
pelos cayendo
el cuerpo
desplomarse
las lágrimas
saliendo
humedecen
los dientes manchados
sonrÃe
desquiciado
mirarse
en el reflejo roto
por mÃ,
por ti, para él
despacio
sobre el puño herido
lame sangre
entre sus dedos
la lengua
libre por fin.

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